Coincidiendo con la llegada de las primeras lluvias del otoño, Aigües d’Elx ha iniciado una nueva prueba piloto destinada a frenar la llegada de residuos sólidos al río Vinalopó, una de las principales preocupaciones ambientales del municipio.
El ensayo, desarrollado en colaboración con el Ayuntamiento de Elche, busca reducir el impacto de los vertidos que se producen cuando la red de saneamiento se sobrecarga durante los episodios de lluvias intensas.
La iniciativa ha consistido en la instalación de mallas de fibra textil en los aliviaderos del colector de saneamiento. Estas estructuras actúan como filtros dinámicos: sus pequeños orificios se expanden conforme retienen residuos, permitiendo que el agua fluya sin dificultad mientras los sólidos quedan atrapados.
Para garantizar su eficacia, los técnicos sustituyeron una compuerta de fibra de vidrio por otra más flexible, lo que facilita el despliegue completo de las mallas y evita que se atasquen. Las pruebas iniciales han demostrado su resistencia ante la presión del agua y su capacidad de retención.
Más de media tonelada de residuos retenidos
En uno de los puntos de ensayo, ubicado junto al puente de Barrachina, se lograron capturar 550 kilos de residuos sólidos. Según las estimaciones de Aigües d’Elx, entre el material recogido había más de 8.000 toallitas higiénicas que habían sido desechadas indebidamente a través del inodoro.
Estos desechos no solo provocan atascos en la red de alcantarillado, sino que también contaminan el cauce del río y dañan su entorno natural.
El resultado de esta primera fase ha sido muy positivo, ya que ha evitado que una cantidad importante de residuos acabe dispersa en el Vinalopó y en su vegetación. Desde la empresa mixta destacan que se trata de una medida experimental y que seguirán evaluando nuevas soluciones para mejorar la eficacia de este tipo de sistemas, reduciendo su impacto visual y ambiental.
Una apuesta por un río más limpio y sostenible
El cauce del Vinalopó, que atraviesa la ciudad de Elche y es utilizado diariamente por senderistas, ciclistas y deportistas, se ha convertido en un símbolo del compromiso ciudadano con el medioambiente.
Mantenerlo limpio es una prioridad para Aigües d’Elx, que continúa trabajando en la optimización del sistema de saneamiento municipal y en la prevención de vertidos durante los episodios de lluvias torrenciales.
Con esta prueba, la empresa y el Ayuntamiento buscan soluciones tecnológicas sostenibles que eviten los vertidos sin afectar al equilibrio del ecosistema fluvial. Además, la campaña sirve para recordar la importancia de un gesto tan sencillo como no arrojar toallitas al inodoro, un hábito que puede tener consecuencias graves para el medioambiente y las infraestructuras de saneamiento.
La experiencia obtenida con estas pruebas permitirá avanzar hacia un modelo de gestión del agua más respetuoso con el entorno natural, en línea con los compromisos medioambientales del municipio y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) promovidos por Naciones Unidas.
