Alicante y Elche avanzan hacia una nueva conexión de transporte de alta capacidad

Hay proyectos que no empiezan con máquinas trabajando en la calle ni con una primera piedra. Empiezan mucho antes, cuando dos ciudades deciden ponerse de acuerdo y reservar espacio en su planificación para que, algún día, esa conexión pueda convertirse en una realidad.

Eso es lo que está ocurriendo ahora entre Alicante y Elche. La futura conexión de transporte público de alta capacidad entre ambas ciudades ha dado un nuevo paso después de que el Ayuntamiento de Alicante haya incorporado esta actuación a su Plan General Estructural, aprobado inicialmente.

La propuesta parte del acuerdo alcanzado el pasado 4 de junio de 2026 por los ayuntamientos de Alicante y Elche para impulsar conjuntamente una línea de transporte público de alta capacidad que conecte puntos estratégicos de ambos municipios.

Y aquí conviene hacer una aclaración importante: todavía no estamos hablando de una obra en marcha ni de un trazado definitivo. Lo que existe actualmente es una planificación que deberá seguir concretándose y coordinándose entre las administraciones implicadas.

La A-79 aparece como uno de los ejes principales

El nuevo planeamiento de Alicante identifica la A-79 como uno de los principales corredores metropolitanos para articular esta futura conexión. El eje permitiría relacionar los centros urbanos de Alicante y Elche con espacios estratégicos situados entre ambas ciudades, entre ellos el aeropuerto Alicante-Elche Miguel Hernández, IFA, Torrellano y Elche Parque Empresarial.

También se plantea conectar las estaciones ferroviarias de Alicante y Elche y facilitar el acceso a las universidades de Alicante y Miguel Hernández, además de las áreas industriales y otros puntos relevantes de actividad económica y formación.

La idea, vista desde la perspectiva de quienes vivimos y nos movemos por este territorio, resulta bastante lógica. Alicante y Elche están muy cerca geográficamente y mantienen diariamente una intensa relación laboral, educativa, empresarial y de servicios. Sin embargo, mejorar esa relación mediante transporte público requiere infraestructuras pensadas para esa realidad metropolitana.

Tranvía u otra alternativa de alta capacidad

Uno de los aspectos que todavía debe concretarse es qué sistema de transporte se utilizará finalmente.

La planificación contempla que la conexión pueda desarrollarse mediante un sistema tranviario u otra alternativa de prestaciones equivalentes, siempre con el objetivo de garantizar frecuencias regulares y tiempos de viaje competitivos.

Por tanto, sería prematuro hablar ya de una nueva línea de tranvía concreta entre las dos ciudades. El proyecto todavía tiene que avanzar en cuestiones fundamentales como el trazado, el sistema definitivo, las fases de desarrollo y la ejecución de la infraestructura.

El propio Ayuntamiento de Alicante señala que será necesario coordinar con Elche el trazado y la ejecución de la futura conexión.

Una conexión que va más allá del transporte

Hay otra parte de este proyecto que me parece especialmente interesante y que puede pasar más desapercibida frente a la futura infraestructura de transporte.

El acuerdo entre Alicante y Elche también contempla el desarrollo de un eje conjunto de actividades económicas estratégicas en torno a la A-79. La intención es favorecer la implantación de actividades vinculadas a la innovación, el conocimiento, la empresa y la logística avanzada.

Así que estamos hablando de algo que va más allá de conseguir que un ciudadano pueda desplazarse con mayor facilidad de una ciudad a otra.

La planificación pretende aprovechar la conexión entre ambos municipios para reforzar también las relaciones económicas y empresariales de un territorio en el que ya existen importantes áreas productivas, universitarias y logísticas.

Intercambiadores y conexiones con otros medios

El planteamiento incorpora además elementos destinados a facilitar la intermodalidad, como intercambiadores, aparcamientos disuasorios y conexiones peatonales y ciclistas, junto con la integración con el ferrocarril y las redes urbanas de transporte.

Es una cuestión importante porque una línea de alta capacidad tiene mucho más sentido si permite enlazar fácilmente con otros medios de transporte.

La futura conexión no se plantea, por tanto, como una infraestructura aislada, sino integrada dentro de una estrategia más amplia de movilidad metropolitana.

Ahora toca convertir la planificación en un proyecto concreto

Desde mi punto de vista, esta es la parte que debemos seguir con atención.

La noticia de estos días es importante porque el proyecto empieza a quedar recogido en el planeamiento urbanístico de Alicante. Pero también debemos ser rigurosos y explicar que todavía queda mucho camino por recorrer.

El Ayuntamiento de Elche ya anunció en junio que incorporaría la propuesta a su propio planeamiento y que ambas ciudades la trasladarían conjuntamente a la Generalitat Valenciana para buscar su impulso.

Por eso, más que anunciar ahora una infraestructura que todavía no existe, lo correcto es hablar de un proyecto de futuro que empieza a tomar forma sobre el papel.

Y quizá ese sea precisamente el aspecto más importante.

Durante años hemos hablado de Alicante y Elche como dos ciudades próximas, pero cada una ha planificado buena parte de sus necesidades desde su propio término municipal. Esta iniciativa plantea mirar ese espacio de una manera diferente, entendiendo que hay problemas de movilidad, actividad económica y conexión que no terminan en una línea administrativa.

Ahora queda por delante lo más complicado: concretar el proyecto, definir el trazado, determinar el sistema de transporte y conseguir que la planificación pueda transformarse algún día en una infraestructura real.

 

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