Lo que debería ser una clase normal de matemáticas ha terminado convirtiéndose en otro ejemplo más de la situación límite que vive el IES Cabo de la Huerta. Esta semana, el alumnado de bachillerato general ha tenido que recibir la asignatura en el pequeño despacho del departamento de matemáticas ante la falta de espacios disponibles.
La escena no es puntual, sino parte de un problema que se repite a lo largo del curso. La falta de aulas obliga a reorganizar continuamente las clases, hasta el punto de que esta materia se imparte en tres espacios distintos durante la semana. Uno de ellos suele ser la biblioteca, que ha pasado de ser un lugar de estudio a convertirse en un aula improvisada. Sin embargo, en esta ocasión tampoco estaba disponible por estar ocupada con otra actividad, dejando a los estudiantes sin una alternativa adecuada.
Desde el propio profesorado reconocen que la situación ha ido empeorando progresivamente. Según explica Álvaro, portavoz de la asamblea docente, nunca debería haberse llegado a este punto: la biblioteca no reúne condiciones óptimas —ni siquiera funciona correctamente la pizarra digital— y su uso debería ser el que le corresponde. Pero la realidad, apunta, es que el centro está completamente saturado.
Esa saturación ha obligado a tomar decisiones que hace unos años habrían parecido impensables. Laboratorios, aulas de música o de dibujo han sido reconvertidos en aulas ordinarias para poder atender al alumnado. Una solución de urgencia que, lejos de resolver el problema, evidencia la falta estructural de infraestructuras educativas.
El malestar no se queda solo dentro de las aulas. El profesorado ha intensificado sus protestas en los últimos días y ya ha protagonizado cortes en la avenida Costa Blanca durante el recreo en varias ocasiones. Reclaman la construcción de un nuevo instituto que alivie la presión actual y denuncian unas condiciones que consideran insostenibles.
Los ejemplos se acumulan. Hace apenas una semana, una clase de Geografía de segundo de Bachillerato tuvo que impartirse en las escaleras del centro. Ahora, la situación se repite con el alumnado de matemáticas. Para los docentes, estos episodios no son anecdóticos, sino la prueba de un problema que afecta directamente a la calidad de la enseñanza.
La Federación de Educación de CCOO también ha trasladado esta situación a la Dirección Territorial y ha respaldado las reivindicaciones del profesorado. Además, ha llamado a organizar piquetes informativos en colegios e institutos coincidiendo con el inicio de una huelga indefinida prevista para el próximo lunes.
Desde el sindicato advierten de que la educación pública valenciana lleva años acumulando problemas y consideran que el momento actual exige una respuesta contundente. Mientras tanto, en las aulas —o en los espacios improvisados que hacen esa función— el día a día continúa, con estudiantes y docentes intentando mantener la normalidad en condiciones cada vez más complicadas.