El barrio de San Antón vive estos días uno de esos momentos que marcan un antes y un después. Esta mañana ha comenzado el derribo del bloque 11, un paso muy esperado dentro del proceso de regeneración urbana que desde hace años reclaman los vecinos.
Hasta allí se han desplazado el alcalde de Elche, Pablo Ruz, junto al concejal de Estrategia Municipal, Francisco Soler; la tercera teniente de alcalde, Aurora Rodil; la edil de Acción Social, Celia Lastra; y la concejala de Distritos, Loli Serna, para comprobar de primera mano el inicio de los trabajos.
La demolición arranca después de varias actuaciones previas necesarias, como la retirada del cableado, el desmontaje de distintos elementos del edificio y la eliminación de placas de fibrocemento presentes en patios y algunas bajantes, todo ello con la autorización correspondiente. Estos pasos eran imprescindibles antes de iniciar el derribo propiamente dicho.
El alcalde ha definido este momento como “un hito”, recordando que llega tras casi 20 años de reivindicaciones vecinales para hacer posible algo que durante mucho tiempo se consideró inalcanzable. Ruz ha insistido en que no se trata de una demolición sin sentido, sino de una intervención que permitirá seguir avanzando en la rehabilitación de la fachada norte del barrio y, con ello, en la transformación integral de San Antón.
Además, el regidor ha subrayado que el actual equipo de gobierno está cumpliendo con los compromisos adquiridos, aunque ha lamentado que, por el momento, solo se cuente con el respaldo económico de la Generalitat Valenciana. En este sentido, ha vuelto a reclamar la implicación del Gobierno de España a través del Plan Estatal de Vivienda, recordando que aún queda una parte importante del barrio por renovar.
En la misma línea se ha pronunciado Aurora Rodil, quien ha señalado que este derribo “trae esperanza” a un vecindario que lleva años reclamando viviendas dignas. La edil ha reiterado que el Ayuntamiento seguirá exigiendo al Estado la financiación necesaria para que la construcción de los nuevos edificios sea una realidad.
Tras el bloque 11, está previsto continuar con la demolición de los bloques 14, 12 y 13, una vez se resuelvan distintas cuestiones administrativas y técnicas. Estos trabajos fueron adjudicados a la empresa Heri Berri S.L. por un importe de 749.000 euros e incluyen la eliminación de 284 viviendas y 24 locales.
Por otra parte, también se llevará a cabo la demolición del bloque 8, una actuación que forma parte de la inversión de 2,5 millones de euros aportados por la Generalitat Valenciana para la construcción de un nuevo edificio de 45 viviendas. Los vecinos realojados el pasado mes de abril serán los primeros en poder acceder a estas nuevas viviendas.
El derribo que hoy comienza no es solo la caída de un edificio: para muchas familias simboliza el avance hacia un barrio renovado y con mejores condiciones de vida, después de años de espera.