Hay historias que, aunque parezcan sacadas de una película, suceden más cerca de lo que imaginamos. En las últimas semanas, la Policía Nacional ha logrado frenar la actividad de un grupo criminal que llevaba meses actuando silenciosamente en viviendas de Cartagena y Elche, utilizando métodos tan discretos como eficaces. Su base estaba en Torrevieja y desde allí se movían por distintas localidades de Murcia y Alicante, eligiendo con precisión casi quirúrgica qué casas iban a asaltar.
Todo comenzó cuando los investigadores de las comisarías de Cartagena, Elche y Murcia detectaron un aumento de robos en viviendas sin signos de violencia. Las puertas no estaban forzadas, no había daños visibles… pero los vecinos denunciaban desaparición de joyas, relojes o dinero. Algo no cuadraba, y esa intuición llevó a unir esfuerzos en una investigación compleja, meticulosa y muy coordinada entre distintas unidades.
El proceder de la banda era inquietante por su simplicidad: uno de los miembros recorría edificios y marcaba las puertas seleccionadas con un hilo de pegamento transparente, casi imposible de ver. Ese pequeño hilo indicaba si la puerta había sido abierta en las siguientes horas. Si el hilo seguía intacto, significaba que la vivienda había quedado vacía y era “segura” para entrar.
La segunda parte del trabajo era aún más sofisticada. Otros integrantes del grupo, expertos en sistemas de cierre, regresaban al lugar y utilizaban técnicas como el bumping, la magic key o el impressioning. Estos métodos, aunque desconocidos para la mayoría, permiten abrir cerraduras en segundos y sin causar el más mínimo ruido. Ni vecinos ni propietarios podían sospechar nada.
Tras días de vigilancia y seguimientos, la acción policial llegó a su punto clave durante la madrugada del 26 de octubre en Cartagena. Allí, los agentes sorprendieron a cuatro de los miembros del grupo en pleno intento de robo. La detención “in fraganti” permitió además obtener las pistas necesarias para registrar viviendas en Pilar de la Horadada, Torrevieja y Orihuela Costa.
En esos registros apareció el rastro material del delito: relojes de alta gama, numerosas joyas, teléfonos móviles, dinero en efectivo, herramientas especializadas y tres vehículos empleados para sus desplazamientos. Todo ello evidencia del alto nivel de organización y profesionalización del grupo.
En total, se les atribuyen al menos 26 robos con fuerza en viviendas de Cartagena y Elche. Tras su arresto, la autoridad judicial ha ordenado el ingreso inmediato en prisión provisional de todos los implicados.
Gracias al trabajo conjunto de las comisarías implicadas y al esfuerzo coordinado de las unidades de seguridad ciudadana, esta operación pone punto final a una serie de robos que había generado gran preocupación entre muchos vecinos.

