El Colegio de Enfermería de Alicante defiende el papel clave de la Enfermería en los SAIP

Colegio de Enfermería de Alicante SAIP

Ayer miércoles 14 de enero se conocía un paso importante dado por el Colegio de Enfermería de Alicante para defender el papel que la profesión ha desempeñado durante décadas en los Servicios de Atención e Información al Paciente (SAIP). La institución ha presentado alegaciones al proyecto de decreto del Consell que regula estos servicios dentro del Sistema Valenciano de Salud, alertando de un cambio que considera preocupante y difícil de justificar.

El punto que más inquietud ha generado es la desaparición, en el nuevo texto, de la figura de la enfermera o enfermero jefe del SAIP. Una figura que sí existe en la normativa vigente, que está reconocida en las tablas retributivas de la Conselleria de Sanidad y que ha sido clave en el funcionamiento de estos servicios. Su eliminación, sustituida por una simple coordinación sin reconocimiento profesional real, supone —según el Colegio— un claro retroceso y una degradación del papel de la Enfermería.

Desde el Colegio se insiste en que no se trata solo de un cambio organizativo. Lo que está en juego es el reconocimiento de un trabajo sostenido durante décadas, basado en la cercanía, la escucha y el acompañamiento a pacientes y familiares en momentos especialmente sensibles. Reducir ese liderazgo profesional a una coordinación sin peso real supone, en la práctica, invisibilizar el compromiso de la Enfermería con los SAIP.

Las alegaciones también advierten de que el proyecto no pone en valor estos servicios y presenta a la Enfermería como una solución secundaria, válida solo cuando no hay personal médico disponible. Una visión que, según el Colegio, no se corresponde con la realidad del trabajo que se desarrolla en los SAIP ni con las competencias profesionales necesarias para su correcto funcionamiento.

Otro de los aspectos señalados es el incremento insuficiente de personal de Enfermería. Aunque el proyecto contempla un refuerzo respecto a la normativa anterior, el aumento de tareas y funciones asignadas hace que las ratios propuestas no reflejen la carga real de trabajo. Esto podría traducirse en sobrecarga laboral, retrasos en los procedimientos y, lo que más preocupa, una atención de menor calidad para la ciudadanía.

Por ello, el Colegio de Enfermería propone adaptar las ratios de personal al volumen y a la complejidad de cada SAIP, evitando límites rígidos que no tengan en cuenta las necesidades reales de algunos departamentos de salud, donde puede ser necesario un mayor número de profesionales para ofrecer una atención adecuada.

En las alegaciones también se recuerda que el SAIP no es un servicio clínico. Su labor se centra en informar, mediar, acompañar y garantizar derechos, tareas que requieren habilidades de comunicación, capacidad de escucha, conocimiento del sistema sanitario y sensibilidad ética. Competencias que forman parte esencial de la práctica enfermera y que han permitido que estos servicios funcionen de manera digna durante años.

En este contexto, el Colegio considera que la presencia estructural de personal médico no es necesaria, aunque sí su colaboración puntual cuando la situación lo requiera, al igual que ocurre con otros perfiles profesionales como trabajadores sociales o técnicos jurídicos.

Finalmente, se reclama que la formación exigida para trabajar en los SAIP esté claramente definida y que se realice dentro de la jornada laboral, como parte del reconocimiento profesional a quienes desempeñan esta labor.

Una reivindicación que, más allá de decretos y trámites administrativos, pone el foco en algo muy concreto: la defensa de una atención al paciente cercana, humana y de calidad, sostenida por profesionales que llevan años siendo el primer apoyo para muchas personas dentro del sistema sanitario.

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