La XXX edición del Festival Medieval d’Elx bajó el telón este fin de semana dejando tras de sí un ambiente de satisfacción, cultura y entusiasmo popular. La ciudad despidió este histórico aniversario con el impresionante espectáculo de la compañía Xarxa Teatre, que volvió a llenar de luz, fuego y ritmo las calles con su emblemático correfoc ‘Nit Màgica’, una cita ya inseparable de la esencia del festival.
Durante tres intensas semanas, del 21 de octubre al 9 de noviembre, el certamen ha celebrado su trigésimo aniversario bajo el lema Celebratio, consolidándose una vez más como una de las propuestas culturales más queridas del otoño ilicitano. La ampliación del programa a tres fines de semana completos ha sido una de las grandes novedades de este año, lo que ha permitido que miles de personas —entre vecinos y visitantes— pudieran disfrutar de su amplia y variada programación.
Desde la Concejalía de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Elche, organizadora del evento, se ha hecho una valoración “muy positiva” de esta edición. Su responsable, Irene Ruiz, destacó que “el Festival Medieval de Elche es un referente cultural y turístico, una cita ineludible tanto para los ilicitanos como para quienes nos visitan”. Añadió además que extender su duración “ha permitido dar el protagonismo que merecen las representaciones extraordinarias del Misteri d’Elx, y al mismo tiempo atraer más público a la ciudad”.
Un cierre espectacular y un ambiente mágico
La noche del sábado fue un broche de oro a la altura de las expectativas. La plaza de Baix, abarrotada, vibró primero con el concierto Reinos fantásticos: anillos y dragones del Cuarteto de Cuerda Valencia, que ofreció un recorrido musical por las grandes sagas de inspiración medieval como El Señor de los Anillos y Juego de Tronos. La iluminación especial del Ayuntamiento y las velas que adornaban el entorno convirtieron el espacio en un auténtico escenario de fantasía.
Tras ello, el fuego, la música y la energía de Xarxa Teatre transformaron el centro histórico en una fiesta visual que encendió la emoción colectiva. “Nit Màgica” volvió a demostrar por qué es uno de los espectáculos más esperados del festival y un icono del arte callejero valenciano.
Calidad y diversidad en cada rincón del festival
Este año, el Festival Medieval d’Elx ha apostado por una programación de altísimo nivel, combinando teatro, danza, música, espectáculos de calle y propuestas familiares. Entre los grandes éxitos destacó el poético pasacalle Nomadesh de la compañía La Fam, o el espectáculo piromusical Celebratio, creado expresamente por Pirotecnia Peñarroja para conmemorar los treinta años del certamen. También sorprendió el montaje Leyenda de Ignis de Arsalabrasa, que fusionó fuego, ritmo y fantasía medieval.
El teatro volvió a brillar con fuerza. La Compañía Nacional de Teatro Clásico y la Cía. Lucas Escobedo presentaron Farra, ganadora del Premio Max de Artes Escénicas 2024, y el querido actor Pepe Viyuela protagonizó El Guitón Onofre – El Pícaro Perdido. También hubo espacio para la danza y la palabra en El poeta soldado de Armonía Danza, y para la reflexión íntima en La lengua en pedazos de *Marengo Producciones.
En el ámbito musical, la oferta fue tan amplia como diversa. La Banda Sinfónica de Elche ofreció Ecos de Leyenda, mientras que los gallegos Luar na Lubre emocionaron con su vigésima edición de Encrucillada. El espíritu celta llegó con los grupos Irish Treble y Sanserveria y, como guiño a las raíces multiculturales del festival, Salma Vives y Fernando Depiaggi ofrecieron el recital Ecos de las tres culturas, un viaje sonoro por la tradición sefardí.
Espacio para los más jóvenes y la tradición
El público infantil y juvenil también tuvo su lugar destacado con montajes adaptados y pases escolares. Obras como Ñaque: del Medievo al Barroco Español de Adán Rodríguez o ¡Gaudeamus! (El licenciado Vidriera) de la compañía La Chana Teatro, acercaron la historia y la literatura de forma divertida y educativa.
Una de las citas más especiales fueron las Representaciones Extraordinarias del Misteri d’Elx, celebradas este año excepcionalmente en año par con motivo del 75 aniversario de la proclamación del Dogma de la Asunción. Una vez más, la Capilla y la Escolanía del Misteri llenaron de emoción la basílica de Santa María con una representación que, siglos después, sigue conmoviendo al público y reforzando la identidad cultural de la ciudad.
Actividades paralelas y memoria viva
El festival no solo llenó las calles de arte, sino también de historia y memoria. La exposición 30 Festivales en Carteles ofreció un repaso visual por tres décadas de creación, mientras que el taller de esgrima escénica impartido por Paco Alberola atrajo a curiosos de todas las edades. El Festival Off, con microteatro y música alternativa, añadió un toque fresco y contemporáneo, y la presentación de la veterana revista Festa d’Elig recordó los orígenes y la evolución de esta cita cultural única.
Treinta años de historia y futuro
Treinta años después de su primera edición, el Festival Medieval d’Elx sigue siendo un ejemplo de cómo la cultura puede unir pasado y presente, tradición y modernidad. Esta edición tan especial ha demostrado que la esencia del festival sigue viva: una celebración colectiva del arte, la historia y la emoción compartida.
Elche cierra así un mes de otoño que ha vuelto a confirmar su compromiso con la cultura y su capacidad para reunir a miles de personas en torno a una misma pasión. El fuego se apaga, pero la llama del festival —esa que simboliza la fuerza cultural de una ciudad viva— seguirá encendida hasta el próximo año.


