En pleno corazón del Palmeral de Elche, el Hort del Gat emerge como un espacio cargado de historia y de vida. Este huerto, rodeado de palmeras centenarias y atravesado por la acequia mayor, ha sido testigo de la transformación de la ciudad y de los sueños de quienes lo habitaron. Hoy, tras años de abandono y proyectos fallidos, el Hort del Gat encara un nuevo futuro como Centro de Interpretación del Palmeral, gracias a la rehabilitación que avanza con fuerza.
El legado de Antonio Pascual Ferrández
La historia del Hort del Gat no se entiende sin su propietario más ilustre, Antonio Pascual Ferrández (1903-1986), un ilicitano culto y apasionado de la filosofía, la literatura y la psicología. Fue él quien, con visión de futuro, quiso que este huerto se convirtiera en un espacio abierto al conocimiento. En los años 60 encargó al arquitecto Antonio Serrano Peral la construcción de la actual casa, de estilo moderno, con líneas cúbicas y una pequeña cúpula en su azotea. Pascual soñaba con crear aquí un “Instituto de Cultura Objetiva”, un lugar de congresos y pensamiento universal.
Finalmente, decidió donar la finca al pueblo de Elche para que tuviera una función cultural y social. El Ayuntamiento, en reconocimiento, lo nombró Hijo Predilecto de la ciudad. Su generosidad dejó además como recuerdo obras pictóricas de Cañizares y Torres Brú, que todavía decoran el interior de la casa.
Estación Phoenix, dos décadas de ciencia en el Palmeral
Entre 1992 y 2012 el Hort del Gat acogió la Estación Phoenix, un centro pionero de investigación dedicado a la investigación del cultivo de palmeras y a la lucha contra el picudo rojo. Allí se realizaron ensayos innovadores, como la reproducción in vitro de la palmera datilera, que situaron a Elche como referente mundial en el cuidado de este árbol milenario.
Durante dos décadas, investigadores y técnicos trabajaron en estas instalaciones, que se convirtieron en un auténtico laboratorio del Palmeral. Sin embargo, en marzo de 2012, siendo alcaldesa Mercedes Alonso, la Estación Phoenix cerró sus puertas. La decisión fue adoptada por la Generalitat Valenciana en plena crisis económica, alegando falta de financiación y reorganización de recursos. La clausura supuso un golpe duro para el sector, ya que se perdía un espacio de referencia para la protección de las palmeras. Desde entonces, el Hort del Gat quedó vacío y a la espera de un nuevo destino.
Proyectos sociales y culturales
Tras el cierre, se plantearon diferentes iniciativas para recuperar la vida del huerto. Una de las más ambiciosas fue la de convertirlo en sede de asociaciones culturales y festeras de Elche. Se proyectó dotarlo de salones de actos, salas de exposición y espacios multiusos para la convivencia y la dinamización cultural. Aunque la idea no llegó a materializarse, reflejaba el valor que la ciudadanía seguía otorgando a este espacio emblemático.
La rehabilitación actual
Hoy el Hort del Gat está en plena transformación. Tras varios años de obras paralizadas, el proyecto de rehabilitación se ha reactivado con fuerza. La Generalitat Valenciana ha destinado 430.000 euros adicionales a la obra, alcanzando una inversión total de 1,3 millones de euros, lo que permite culminar este proyecto tan esperado.
El futuro del Hort del Gat será como Centro de Interpretación del Palmeral, un espacio para dar a conocer la historia de este paisaje cultural Patrimonio de la Humanidad y, al mismo tiempo, recuperar el legado de Antonio Pascual Ferrández. La casa se remodelará para albergar un salón de actos, salas de exposiciones, aulas y espacios de uso cultural. Los jardines y el propio huerto se rehabilitarán para devolver su esencia agrícola y paisajística, con palmeras datileras, acequias restauradas y recorridos visitables.
Un huerto con memoria y futuro
El Hort del Gat es mucho más que un espacio verde. Es memoria viva de Elche, un testigo de cómo la ciudad supo conjugar tradición, investigación y cultura. Pronto volverá a abrirse al público con un propósito renovado: ser punto de encuentro para vecinos y visitantes, escaparate del Palmeral y símbolo de la identidad ilicitana.
Elche recupera así un rincón querido y necesario, donde las palmeras seguirán contando su historia a las generaciones venideras.
Paco Ciclón / AFPRESS
Fotos y video.: Catedra Pedro Ibarra, Paco Ciclón & Fotografías: OpenAi