El Hospital del Vinalopó abre un espacio necesario para escuchar y comprender el autismo
Hay jornadas que no solo llenan un salón de actos, sino que dejan la sensación de que algo importante se está moviendo. Eso es, precisamente, lo que ha querido representar el I Congreso “De Autismo a Autista”, celebrado en el Hospital Universitario del Vinalopó, en Elche, de la mano de la Asociación Mentes Divergentes y con el respaldo del departamento de salud.
La cita, celebrada este martes 31 de marzo y difundida hoy miércoles 1 de abril, ha nacido con una idea muy clara: hablar del autismo poniendo en el centro a las propias personas autistas. Y eso, aunque debería ser lo normal, sigue siendo una mirada necesaria.
El encuentro ha reunido a profesionales del ámbito sanitario, educativo y social, además de familias, estudiantes, personas con autismo y entidades vinculadas a este ámbito. El objetivo no ha sido únicamente compartir conocimientos técnicos, sino también abrir un espacio de escucha, reflexión y aprendizaje desde una perspectiva más humana, más actual y más pegada a la realidad cotidiana de quienes viven dentro del espectro.
A lo largo de la jornada, el programa ha combinado ponencias, mesas redondas, sesiones formativas interactivas y espacios de diálogo, en los que se han abordado distintas formas de comprensión, intervención y acompañamiento en torno al trastorno del espectro autista (TEA). Todo ello incorporando también el enfoque de la neurodiversidad, una perspectiva que cada vez gana más peso en el ámbito profesional y social al plantear que las diferencias neurológicas no deben entenderse solo desde el déficit, sino también desde la diversidad humana.
Y ese matiz no es menor. Porque uno de los grandes valores de este congreso ha sido precisamente ese: salir del discurso exclusivamente clínico para dar espacio a la experiencia vivida, a las voces que muchas veces han quedado en segundo plano cuando se habla de autismo.
En este contexto, la doctora María José Miralles, directora de Continuidad Asistencial del Departamento de Salud del Vinalopó, puso el acento en el sentido profundo de la jornada. Según destacó, la presencia conjunta de profesionales, personas con autismo, familias y entidades refleja un compromiso compartido por seguir avanzando en el conocimiento, profundizar en la comprensión y reconocer la diversidad de realidades que existen dentro del espectro.
Su mensaje conecta con una idea que cada vez tiene más recorrido tanto en el ámbito sanitario como en el educativo: no existe una única forma de vivir el autismo, y por tanto tampoco debería existir una única forma de acompañarlo.
Desde el Hospital Universitario del Vinalopó han subrayado, además, la importancia de este tipo de iniciativas para reforzar la formación de quienes en el futuro trabajarán en este ámbito, pero también para actualizar la mirada de quienes ya desarrollan su labor profesional en contacto con personas con TEA. La clave, explican, pasa por avanzar hacia modelos de atención más personalizados, más respetuosos con la diversidad y más centrados en la calidad de vida.
La celebración de este congreso llega, además, en un momento especialmente simbólico, a las puertas del Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, que se conmemora cada 2 de abril y que en los últimos años ha evolucionado desde la simple sensibilización hacia una defensa más clara de la aceptación, la inclusión y los derechos de las personas autistas. Naciones Unidas insiste precisamente en esa línea: escuchar a las propias personas autistas, favorecer su participación plena y construir entornos más accesibles, comprensibles e inclusivos.
Y eso enlaza de forma directa con el espíritu de este congreso celebrado en Elche. Porque más allá del formato académico o profesional, la propuesta de “De Autismo a Autista” apunta a una necesidad muy concreta: cambiar la forma en la que la sociedad mira, entiende y acompaña el autismo.
No se trata solo de conocer mejor el TEA desde el punto de vista técnico, sino de comprender mejor a las personas. De aprender a escuchar sin paternalismo, de atender sin uniformar y de construir espacios donde la diversidad no sea vista como un problema que corregir, sino como una realidad que merece ser entendida y respetada.
Ese enfoque también tiene una traducción práctica muy clara en ámbitos como la sanidad, la educación o la intervención social. Cuanto mayor es la formación y la sensibilidad de los profesionales, mayor es también la capacidad de ofrecer respuestas adecuadas, reducir barreras y mejorar la atención.
Por eso, desde el Departamento de Salud del Vinalopó se ha animado especialmente a estudiantes y profesionales interesados en el ámbito del autismo a implicarse en este tipo de encuentros, que aspiran a consolidarse como un punto de referencia para el aprendizaje, la sensibilización social y la mejora continua en la atención a la diversidad.
En una ciudad como Elche, donde el tejido asociativo y sanitario juega un papel clave en el acompañamiento a muchas familias, este tipo de iniciativas no son una actividad más en agenda. Son, en realidad, una forma de abrir conversación, derribar prejuicios y recordar algo fundamental: que para avanzar de verdad en inclusión, primero hay que saber escuchar.
