Hay mejoras que no se ven a simple vista, pero que marcan una diferencia enorme en el día a día. Eso es lo que está ocurriendo en el Hospital General Universitario de Elche, donde se han puesto en marcha nuevos sistemas automatizados para la dispensación de estupefacientes que están cambiando la forma de trabajar y, sobre todo, aumentando la seguridad.
El hospital ha incorporado tres dispositivos con una inversión total de 225.000 euros, pensados para reforzar el control, la trazabilidad y la eficiencia en la gestión de este tipo de medicamentos. No es solo tecnología, es una forma más precisa de hacer las cosas.
El sistema se estructura en un dispositivo central, con cuatro módulos instalados en el Servicio de Farmacia, y dos equipos periféricos ubicados en el área de Quirófano y en la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria. Aunque su función principal es la gestión de estupefacientes, también permiten dispensar otros medicamentos de especial control que se utilizan habitualmente en estas áreas.
Desde su puesta en marcha en diciembre de 2025, estos sistemas han ido integrándose en la rutina del hospital. Y los datos de los primeros meses ya reflejan ese cambio. Solo en el área quirúrgica, en tres meses, se han dispensado 2.885 unidades de estos fármacos para 1.769 pacientes. Esto ha permitido evitar el mismo número de prescripciones y vales manuales, simplificando un proceso que hasta ahora requería más tiempo y más pasos administrativos.
Pero más allá de las cifras, lo importante está en cómo se trabaja ahora. Los procesos manuales se han reducido de forma significativa, lo que no solo agiliza los tiempos, sino que también minimiza errores y mejora el control. Cada dispensación queda registrada automáticamente, con fecha, hora y vinculación directa al paciente, garantizando una trazabilidad completa.
La doctora Ana Murcia, jefa del Servicio de Farmacia, lo resume como un avance importante en seguridad y eficiencia. Estos sistemas, además, están diseñados para cumplir con todos los requisitos legales en el control de estupefacientes, facilitando tanto la gestión diaria como el cumplimiento normativo.
En la misma línea, la doctora Ana Pérez, jefa del Servicio de Anestesiología, destaca el papel del anestesiólogo como figura clave en este proceso. Son quienes prescriben y utilizan estos medicamentos en quirófano, y estos sistemas forman parte de las estrategias actuales para mejorar la seguridad en anestesia.
El funcionamiento también marca la diferencia. En Farmacia, el sistema central permite un control automático del stock, con alertas que avisan de cuándo es necesario reponer medicamentos o de próximas caducidades. Esto no solo mejora la organización, sino que también ayuda a evitar roturas de stock en fármacos críticos.
En quirófanos y en la Unidad de Cirugía Mayor Ambulatoria, los dispositivos funcionan como armarios automatizados. El acceso se realiza mediante identificación con huella digital y, en el caso de los estupefacientes, el profesional selecciona previamente al paciente y las unidades necesarias. Todo queda registrado al instante.
Esa información pasa directamente al Libro Electrónico de Estupefacientes del Servicio de Farmacia, eliminando la necesidad de transcribir datos manualmente. Un paso más hacia una gestión más ágil, más segura y mejor controlada. Así lo destaca la doctora Carmen Matoses, farmacéutica adjunta, quien subraya que este sistema permite tener un control constante y fiable de los medicamentos.
Detrás de esta implantación hay meses de trabajo y coordinación entre distintos servicios del hospital, desde Farmacia hasta Informática, pasando por Anestesiología y los equipos de quirófano. Un esfuerzo conjunto para integrar esta tecnología con los sistemas ya existentes y garantizar su correcto funcionamiento.
Pequeños cambios en apariencia, pero grandes avances en el fondo. Porque cuando se trata de salud, cada mejora cuenta.