El Hospital Universitario del Vinalopó está a punto de alcanzar una cifra que habla por sí sola: 95.515 pruebas diagnósticas y terapéuticas realizadas en su Servicio de Medicina Nuclear desde que comenzó a funcionar en 2011. Son casi 100.000 estudios que reflejan la evolución constante de un área clave para el diagnóstico y seguimiento de enfermedades complejas, especialmente en oncología, cardiología y neurología.
Este nuevo balance, actualizado a marzo de 2026, supera ampliamente los más de 75.000 estudios comunicados en 2024 y confirma el crecimiento sostenido de un servicio que fue pionero en la provincia de Alicante cuando se puso en marcha.
Si miramos atrás, la progresión resulta significativa. En su primer año completo de actividad, 2011, se realizaron 2.393 estudios. En 2025, la cifra anual ascendió a 9.497 pruebas. En términos porcentuales, el volumen anual se ha incrementado aproximadamente un 301% desde sus inicios, un dato que ilustra la consolidación del servicio dentro de la estructura asistencial del hospital.
El director del centro, Rafael Carrasco, subraya que estos resultados “reflejan el compromiso constante del hospital con la excelencia y la innovación”. Superar las 95.000 pruebas realizadas no es solo una cuestión estadística, sino la confirmación de que el hospital ha ido adaptando su cartera de servicios a las necesidades de la población del área de salud, incorporando tecnología de vanguardia y reforzando su capacidad diagnóstica.
El Servicio de Medicina Nuclear cuenta con equipamiento PET-TAC y SPECT-TAC, tecnologías que combinan técnicas de imagen funcional con tomografía computarizada para obtener diagnósticos de alta precisión. Este tipo de equipos son fundamentales, por ejemplo, en la detección, estadificación y seguimiento de tumores, en el estudio de determinadas patologías cardiacas y en el abordaje de enfermedades neurológicas. En la práctica clínica actual, la Medicina Nuclear desempeña un papel esencial en la medicina personalizada, ya que permite evaluar la actividad metabólica de los tejidos y orientar tratamientos de forma más ajustada.
Pedro González, director médico del Hospital Universitario del Vinalopó, destaca que el crecimiento sostenido del servicio “es fruto del esfuerzo de un equipo altamente especializado y de la apuesta por equipos PET-TAC y SPECT-TAC de última generación”. Cada exploración, recuerda, implica la posibilidad de un diagnóstico más preciso y, en consecuencia, un tratamiento más oportuno.
Más allá de las cifras, lo que realmente importa es lo que significan para los pacientes. La ampliación de las capacidades diagnósticas y terapéuticas permite acortar tiempos, mejorar la planificación de tratamientos y evitar desplazamientos a otros centros de referencia fuera de la comarca. En una provincia como Alicante, con una población amplia y dispersa, disponer de este nivel tecnológico en el sur del territorio supone una mejora tangible en accesibilidad y calidad asistencial.
Con casi 15 años de trayectoria, el Servicio de Medicina Nuclear del Hospital Universitario del Vinalopó se ha convertido en una pieza clave dentro del engranaje sanitario de la zona. Los números son el reflejo visible de un trabajo constante que, en el día a día, se traduce en diagnósticos más certeros y en una atención cada vez más especializada para miles de pacientes.
