El Huerto del Cura ha puesto en marcha una nueva propuesta cultural con vocación divulgativa y europea. El histórico jardín ilicitano ha abierto el plazo de inscripción para un certamen de pintura rápida que se celebrará el próximo 26 de abril de 2026 y que nace con un objetivo muy claro: unir creación artística, patrimonio y conciencia ambiental en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad. La convocatoria se presenta bajo el lema “El jardín histórico: sostenibilidad e inspiración europea” y se suma a dos conmemoraciones destacadas: el Día Europeo de los Jardines Históricos y el 10º aniversario del Itinerario Europeo de Jardines Históricos (ERHG), certificado por el Consejo de Europa.
La iniciativa, más allá de lo puramente artístico, plantea una mirada serena sobre el valor de los jardines históricos como espacios vivos. No solo como lugares bellos o turísticos, sino como escenarios donde se cruzan memoria, paisaje, tradición y futuro. En una ciudad como Elche, donde el vínculo con la tierra, el agua y la palmera forma parte de su identidad más profunda, la elección del tema no parece casual. El certamen quiere invitar a los participantes a interpretar ese diálogo entre naturaleza y patrimonio, y a hacerlo desde una idea muy presente hoy: la sostenibilidad.
La cita tendrá lugar el domingo 26 de abril, entre las 09.00 y las 15.00 horas, dentro del propio recinto del Huerto del Cura. La organización ha planteado la jornada como una experiencia de inmersión artística en el jardín, con la intención de que cada participante trabaje directamente sobre el terreno, observando y reinterpretando los rincones, la vegetación, la luz y la atmósfera del lugar. El concurso está abierto a mayores de 18 años, tanto artistas profesionales como aficionados, y permitirá trabajar con técnica libre, ya sea óleo, acrílico, acuarela u otros procedimientos, siempre sobre soporte rígido y con unas dimensiones máximas de 100 x 81 centímetros.
La inscripción tendrá un coste de 15 euros y deberá formalizarse con antelación a través de la web oficial del jardín. Ese detalle, aparentemente práctico, también revela la voluntad de organizar una convocatoria cuidada, con vocación de continuidad y con una estructura pensada para atraer tanto a creadores locales como a participantes de fuera de Elche.
Uno de los elementos más atractivos del certamen será su apartado de premios, que repartirá un total de 3.000 euros. El concurso contempla dos reconocimientos principales, ambos ligados además a la adquisición de la obra premiada por parte del propio jardín. El primer premio, dotado con 2.000 euros, distinguirá la mejor obra en términos de calidad artística global, técnica y composición. A ello se suma un segundo galardón con una personalidad muy definida: el premio especial “Dimensión europea”, dotado con 1.000 euros, que reconocerá la pieza que mejor refleje el carácter compartido del jardín y su relación con la historia y las tradiciones culturales europeas.
Junto a estos dos premios principales, la organización también entregará diplomas acreditativos a los diez artistas con mayor puntuación, una forma de dar visibilidad al conjunto de trabajos más destacados de la jornada. El fallo del jurado se dará a conocer ese mismo día, a partir de las 16.00 horas, una vez finalizado el proceso de valoración.
El jurado estará formado por profesionales del ámbito cultural y artístico de Elche, entre ellos las artistas Mª Dolores Mulá y Sol Pérez, además de un representante de la entidad organizadora. La presencia de perfiles vinculados al panorama cultural local refuerza el carácter ilicitano de una convocatoria que, sin renunciar a su dimensión europea, quiere echar raíces precisamente en el territorio que la inspira.
Otra de las partes más interesantes del certamen llegará al final de la jornada. Una vez concluidas las obras, la organización prevé exponerlas en los propios caballetes de los artistas dentro del jardín, permitiendo que el público pueda recorrer el espacio y contemplar las piezas en el mismo entorno en el que fueron creadas. A ello se sumará una exposición online, pensada para ampliar la difusión del certamen y facilitar que todas las obras puedan seguir viéndose después del evento.
No es un detalle menor. En tiempos en los que muchas actividades culturales pasan demasiado deprisa, esta fórmula permite que el certamen no se quede solo en el momento de la creación, sino que deje también una pequeña huella pública y compartida. Y, en el caso del Huerto del Cura, encaja especialmente bien con su vocación de jardín visitable, divulgativo y abierto a nuevas formas de interpretación del paisaje.
Hablar del Huerto del Cura es hablar de uno de los espacios más reconocibles de Elche. Integrado en el Palmeral de Elche, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2000, este jardín constituye uno de los enclaves más singulares del paisaje urbano ilicitano. Su valor no reside solo en su belleza ornamental, sino también en su profunda conexión con la tradición agrícola de origen andalusí, con el sistema histórico de huertos de palmeras y con una forma de entender el territorio que ha llegado hasta nuestros días.
El propio jardín, además, cuenta con una protección y una relevancia patrimonial muy destacadas. Está considerado parte esencial del conjunto histórico del Palmeral y fue declarado Jardín Artístico Nacional en 1943, además de figurar como Bien de Interés Cultural dentro del ámbito protegido del Palmeral. En otras palabras, no se trata solo de un espacio bonito o fotogénico, sino de un lugar con un peso histórico, cultural y simbólico muy importante para la ciudad.
La nota de prensa subraya también un reconocimiento reciente que ayuda a contextualizar esta nueva convocatoria. El Huerto del Cura ha sido distinguido con el Premio de Bronce en la categoría de “Participación pública, educación y sensibilización” de los Premios Acanthus, vinculados al Itinerario Europeo de Jardines Históricos. Ese dato encaja bien con el espíritu del certamen: abrir el jardín a nuevas lecturas, fomentar la participación y hacer que el patrimonio no se contemple únicamente, sino que también se piense, se pinte y se comparta.
Y quizá ahí esté la parte más valiosa de esta propuesta. Porque este certamen no solo plantea una jornada de pintura al aire libre. También propone una forma de detenerse. De mirar con más calma un espacio que muchas veces se recorre como visitante, pero que en esta ocasión se convierte en motivo de observación, interpretación y diálogo entre arte y paisaje. En una ciudad tan acostumbrada a convivir con sus palmeras, a veces hace falta precisamente eso: una excusa para volver a mirarlas como si fuera la primera vez.
Con esta convocatoria, el Huerto del Cura suma una nueva actividad a su programación cultural y lo hace con una idea de fondo que resulta especialmente oportuna: recordar que conservar un jardín histórico no consiste solo en proteger lo que ya existe, sino también en seguir generando vínculos emocionales, culturales y sociales con él. Y pocas herramientas resultan tan eficaces para eso como el arte.




