El ejercicio físico es una de las mejores herramientas para cuidar la salud, pero no siempre es sinónimo de bienestar. Un estudio liderado por investigadores de ISABIAL y la Universidad Miguel Hernández de Elche ha puesto el foco en una realidad poco visible: cuando el deporte se convierte en una exigencia constante y obsesiva, puede derivar en una auténtica adicción.
La investigación, publicada en la revista científica Addictive Behaviors, ha analizado las respuestas de más de mil personas jóvenes, con una edad media de 25 años, que respondieron a cuestionarios sobre hábitos de ejercicio, motivaciones, rasgos de personalidad y su relación emocional con la actividad física. En el estudio participaron tanto deportistas como personas que practican ejercicio de forma recreativa.
Uno de los hallazgos más relevantes es el papel del perfeccionismo como principal predictor del riesgo de adicción al ejercicio. A este factor se suman otros objetivos muy presentes en la cultura deportiva actual, como adelgazar o ganar masa muscular, especialmente en personas que practican deporte de competición. Para llegar a estas conclusiones, el equipo investigador utilizó técnicas de inteligencia artificial capaces de detectar patrones complejos entre variables psicológicas y de comportamiento.
“Sabemos que el ejercicio es clave para la salud, pero cuando se convierte en una práctica obsesiva puede tener consecuencias físicas, psicológicas y sociales muy negativas”, explica Thomas Zandonai, investigador Ramón y Cajal de la UMH y autor principal del estudio. Según detalla, estos patrones se repiten tanto en deportistas profesionales como en amateurs, aunque en estos últimos el riesgo comienza a ser mayor que en quienes practican ejercicio únicamente por ocio.
El trabajo también analiza la variable de género. Aunque el 35 % de las personas participantes fueron mujeres, no se detectaron diferencias significativas entre sexos. Sin embargo, la doctora Ana Peiró, investigadora de ISABIAL y profesora de la UMH, advierte de una carencia histórica en la investigación científica: la falta de datos específicos sobre mujeres en estudios deportivos.
La adicción al ejercicio comparte rasgos con otras conductas adictivas y se relaciona con trastornos de la conducta alimentaria, lo que dificulta su detección. Los investigadores insisten en que sus resultados no sirven para diagnosticar casos individuales, pero sí para identificar perfiles de riesgo que requieren atención y seguimiento profesional.
Este estudio, financiado por el Plan Nacional sobre Drogas y desarrollado junto a la Universidad de Trento, aporta nuevas claves para entender cómo cuidar la salud sin convertir el deporte en una fuente de sufrimiento.