El Hospital Universitario del Vinalopó ha dado un nuevo paso en el tratamiento de las arritmias cardíacas graves con la implantación de un desfibrilador extravascular retroesternal, un dispositivo que permite proteger al paciente frente a determinadas arritmias potencialmente mortales sin necesidad de introducir cables hasta el corazón a través de las venas.
La intervención convierte al centro sanitario en el primero de la provincia de Alicante y en el segundo de la Comunitat Valenciana en realizar este tipo de implante mediante una técnica mínimamente invasiva y sin recurrir a cirugía abierta, según ha informado el propio hospital.
El dispositivo utilizado es un desfibrilador automático implantable (DAI) extravascular Aurora EV-ICD. A diferencia de los desfibriladores convencionales, que utilizan un cable cuyo extremo se coloca en el interior del corazón y al que se accede mediante las venas, este sistema se sitúa bajo el esternón, por delante del corazón y fuera del sistema vascular.
La diferencia puede parecer técnica, pero para determinados pacientes tiene una importancia considerable. Al no necesitar un acceso venoso para llegar al corazón, se evitan algunos de los problemas relacionados con los cables endovasculares y, además, el dispositivo puede proporcionar estimulación cardíaca de rescate.
Un paciente de 42 años
El primer implante realizado en el Vinalopó se ha llevado a cabo en un paciente de 42 años que había ingresado en la UCI después de sufrir una taquicardia ventricular maligna relacionada con una sarcoidosis, una enfermedad inflamatoria sistémica que le había provocado una importante cicatriz en el corazón.
La decisión de utilizar este tipo de desfibrilador estuvo relacionada, según explica el doctor Luis González Torres, responsable de la Unidad de Electrofisiología del hospital, con la intención de evitarle posibles problemas futuros en los accesos venosos y ofrecerle al mismo tiempo cobertura mediante la función de marcapasos, además de la posibilidad de desfibrilación y cardioversión convencional.
La sarcoidosis cardíaca puede afectar al sistema eléctrico del corazón y provocar alteraciones de la conducción. En este paciente, el antecedente de una taquicardia ventricular maligna hacía especialmente importante contar con protección frente a nuevas arritmias, al tiempo que se contemplaba el riesgo de posibles bradicardias o bloqueos cardíacos.
Una alternativa a los cables dentro de las venas
Los desfibriladores implantables convencionales necesitan un generador de impulsos y un cable-electrodo que llega hasta el interior del corazón. El sistema extravascular pretende evitar precisamente ese recorrido.
El jefe del Servicio de Cardiología, el doctor Daniel Núñez Pernas, destaca que esta tecnología reduce la exposición a complicaciones relacionadas con los cables y el acceso venoso, entre ellas las infecciones, la afectación de las válvulas cardíacas y posibles obstrucciones o estrechamientos de las venas, según la información facilitada por el centro.
El hospital señala también que el tamaño, la forma y la duración de la batería del nuevo dispositivo son similares a los de los desfibriladores endovenosos convencionales.
No estamos, por tanto, ante un simple cambio de ubicación de un aparato. La principal novedad está en la manera de proteger al corazón sin tener que llevar un cable hasta su interior a través del sistema venoso.
Una tecnología estudiada en pacientes
El sistema extravascular ha sido objeto de un estudio internacional publicado en The New England Journal of Medicine. En el estudio Pivotal participaron 356 pacientes y se intentó el implante en 316. Entre los 302 pacientes que completaron las pruebas de desfibrilación, el 98,7 % consiguió una desfibrilación eficaz. El estudio también registró un 92,6 % de pacientes libres de complicaciones mayores relacionadas con el sistema o el procedimiento a los seis meses.
El Hospital Universitario del Vinalopó incorpora ahora esta tecnología a su Unidad de Electrofisiología, que cuenta con experiencia en el diagnóstico y tratamiento de diferentes tipos de arritmias y en la implantación y seguimiento de dispositivos cardíacos.
Para el paciente que ha recibido este primer dispositivo en el Vinalopó, la intervención supone contar con una protección frente a las arritmias graves sin necesidad de utilizar el acceso venoso que requieren los desfibriladores convencionales.
Para el hospital, supone además incorporar una alternativa tecnológica avanzada dentro del tratamiento de determinados pacientes con riesgo de muerte súbita.
