Hay calles que forman parte del día a día de miles de ilicitanos. Lugares por los que se pasa casi sin pensar, pero donde cualquier mejora se nota —y mucho—. Es el caso de la avenida de Novelda, una de las arterias con más tráfico de Elche, donde el Ayuntamiento ya ha comenzado a mover ficha para hacerla más segura.
Desde esta semana, operarios trabajan en distintos puntos de la zona instalando nuevos semáforos con un objetivo claro: ordenar mejor el tráfico y, sobre todo, proteger a quienes cruzan cada día estas vías. No es una actuación aislada, sino una respuesta directa a situaciones que vecinos llevaban tiempo señalando.
El concejal de Movilidad, Claudio Guilabert, lo explicaba durante el inicio de los trabajos: se trata de intervenir en varios puntos conflictivos donde la regulación semafórica era necesaria. En otras palabras, lugares donde peatones y conductores convivían con cierta tensión y donde ahora se busca reducir riesgos.
Uno de los focos principales está en la intersección con Carlos Antón Pastor. Allí no solo se están instalando semáforos, sino que el cambio va más allá. Se están ensanchando aceras, creando rampas y adaptando el entorno para hacerlo más accesible. Porque la seguridad no depende solo de un semáforo, sino de cómo se mueve la gente alrededor.
Pero no es el único punto. Las actuaciones también alcanzan cruces con María García Ferrández, Francisco Ruiz Bru y Joaquín García Mora, además del entorno de la avenida de la Universidad con la calle Francisco Rabal. En todos ellos, la idea es la misma: mejorar la visibilidad, ordenar el tráfico y facilitar los desplazamientos diarios.
El proyecto incorpora además tecnología inteligente en los nuevos sistemas de semaforización, capaces de detectar vehículos, autobuses y peatones. A esto se suma la renovación de la señalización y la adaptación de pasos de peatones, con criterios que buscan hacer la ciudad más accesible para todos.
Aunque inicialmente se habló de un plazo de seis meses, la previsión municipal es acortar los trabajos a unos cuatro meses. Eso sí, no todo es sencillo: en zonas como Carrús, la presencia de roca madre obliga a actuar con más precisión, lo que marca el ritmo de algunas intervenciones.
En total, el Ayuntamiento destina 210.000 euros a este conjunto de mejoras. Una inversión que, más allá de cifras, se traduce en algo muy concreto: caminar con más seguridad, cruzar con más confianza y circular con menos incertidumbre en uno de los puntos más transitados de la ciudad.