Hay iniciativas que no solo se ponen en marcha… se sienten. Y eso es exactamente lo que vuelve a ocurrir en Elche con la reactivación del programa ‘En Bici Sin Edad’, que retoma sus paseos gratuitos por la ciudad dirigidos a personas mayores y a quienes tienen movilidad reducida.
El proyecto vuelve a rodar con una idea muy sencilla, pero profundamente humana: salir a pasear, compartir tiempo y disfrutar de la ciudad sin prisas. Porque a veces lo más importante no es el destino, sino la experiencia de volver a sentir el aire en la cara, reconocer calles llenas de recuerdos o simplemente conversar durante el trayecto.
En estos paseos, la bicicleta se transforma en algo más que un medio de transporte. Se convierte en una herramienta de bienestar emocional, de encuentro y de inclusión. Personas mayores o con discapacidad pueden recorrer la ciudad acompañadas por voluntarios que conducen triciclos adaptados, diseñados para que el viaje sea cómodo, seguro y accesible.
Actualmente, el programa cuenta con dos triciclos tipo rickshaw, conducidos por personal voluntario. Toda la actividad es completamente gratuita, tanto para quienes disfrutan del paseo como para quienes colaboran haciéndolo posible.
Quienes quieran participar como pasajeros pueden solicitar información a través del correo habilitado por el Ayuntamiento, mientras que las personas interesadas en convertirse en voluntarias deben inscribirse mediante el formulario oficial.
Eso sí, para conducir los triciclos es imprescindible realizar previamente una formación específica. Este curso teórico-práctico, impartido por la Escuela de Educación Vial Pedro Tenza, tiene una duración de dos horas y media y enseña desde el manejo del triciclo de pedaleo asistido hasta nociones básicas de seguridad vial y el conocimiento de las rutas más accesibles y seguras.
Las próximas sesiones formativas ya tienen fecha: el viernes 27 de febrero por la tarde y el sábado 28 por la mañana.
‘En Bici Sin Edad’ forma parte del proyecto municipal de educación vial y movilidad sostenible y está vinculado al movimiento internacional Cycling Without Age, nacido con el propósito de combatir la soledad no deseada, promover el envejecimiento activo y reforzar los vínculos entre generaciones mediante paseos en bicicletas adaptadas.
En definitiva, una iniciativa que demuestra que la movilidad también puede ser afecto, compañía y memoria compartida. Porque a veces, un simple paseo puede significar mucho más que recorrer una calle: puede ser volver a sentirse parte de la ciudad.

