La tensión política en Elche ha vuelto a subir de tono, esta vez en torno a uno de esos debates que nunca son menores porque afectan directamente a los derechos de las mujeres. Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) ha acusado al Partido Popular de Pablo Ruz de haberse entregado al discurso de la ultraderecha tras respaldar junto a Vox una iniciativa en el Ayuntamiento de Elche para pedir al Gobierno central la derogación de la actual ley del aborto.
Desde la formación de izquierdas consideran que lo ocurrido en el consistorio ilicitano no es una simple discrepancia política, sino un paso más en una deriva que, a su juicio, supone un retroceso grave en derechos reproductivos y en libertades ya conquistadas. EUPV interpreta esta maniobra como una cesión clara del PP a la agenda ideológica de Vox, y enmarca lo sucedido dentro de un escenario más amplio de confrontación política en torno a derechos fundamentales.
La coordinadora general de EUPV, Rosa Pérez, ha sido especialmente contundente al valorar esta decisión. Según ha trasladado la organización, Pérez considera que no se trata de un episodio aislado, sino de una muestra más del “servilismo absoluto” del Partido Popular hacia los postulados más reaccionarios de la extrema derecha. En su opinión, la derecha está dispuesta a poner en juego conquistas sociales y derechos básicos con tal de mantener sus pactos políticos.
El mensaje de fondo que lanza EUPV es claro: cuestionar el derecho al aborto es cuestionar la capacidad de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo y sobre su propia vida. Por eso, desde la formación insisten en que no están ante una discusión administrativa o institucional, sino ante una cuestión de derechos que, en su opinión, no debería utilizarse como moneda de cambio dentro de acuerdos políticos.
La crítica también aterriza directamente en la política local. El coordinador de EUPV en Elche, Héctor García, ha lamentado que el alcalde y su equipo de gobierno hayan decidido, según sus palabras, asumir como propia la “cruzada ideológica” de la extrema derecha. Desde la organización consideran especialmente grave que una institución como el Ayuntamiento, que debería representar al conjunto de la ciudadanía, se utilice para impulsar posiciones que, a su juicio, suponen un retroceso social y un ataque directo a los derechos de las mujeres.
En ese punto, el tono de la nota deja de ser solo político para convertirse también en una llamada a la reacción social. EUPV ha querido dirigirse no únicamente a sus votantes o simpatizantes, sino al conjunto del tejido ciudadano de Elche, y muy especialmente al movimiento feminista local y a las asociaciones de la ciudad. La formación llama a la movilización y a la respuesta pública frente a lo que define como una ofensiva reaccionaria que pretende devolver a la sociedad a tiempos que muchos creían superados.
La expresión utilizada por la organización no deja mucho margen a la interpretación: hablan de “pactos de la vergüenza” para referirse a la alianza política que, según denuncian, está permitiendo que discursos y propuestas que afectan a libertades fundamentales entren de lleno en las instituciones. Y en ese marco, EUPV defiende que la respuesta no puede ser solo discursiva, sino también política, institucional y social.
La formación sostiene además que la situación actual refuerza la necesidad de reconstruir una mayoría progresista tanto en el ámbito municipal como en el autonómico. En palabras recogidas en la nota, consideran imprescindible que la izquierda vuelva a ocupar espacios de gobierno para “dignificar las instituciones” y para proteger y ampliar derechos que consideran amenazados.
Lo sucedido en el Ayuntamiento de Elche reabre así un debate que va mucho más allá de una moción o una posición puntual. En el fondo, vuelve a poner sobre la mesa una cuestión de modelo de ciudad, de modelo institucional y de hasta qué punto determinadas alianzas políticas pueden acabar condicionando decisiones que afectan a la libertad y a la autonomía de las mujeres.
Porque, al final, detrás del ruido político, de las siglas y de los posicionamientos, lo que está en discusión es algo mucho más profundo: si los derechos conquistados se protegen o se ponen en cuestión. Y ahí es donde EUPV ha querido situar el foco con toda la contundencia posible.