El futbolista crevillentino, vinculado durante años al Elche CF, dio anoche el pistoletazo de salida a las Fiestas Patronales ante varios miles de personas y reivindicó a los ilicitanos como el “cuarto Patrimonio de la Humanidad” de la ciudad.
La Plaza de Baix se convirtió anoche en el corazón de las Fiestas Patronales de Elche. Miles de ilicitanos y visitantes llenaron el espacio para acompañar al futbolista Josan Ferrández en un pregón muy personal, marcado por los recuerdos, el agradecimiento y su vínculo con una ciudad que, aunque no le vio nacer, considera también su casa.
El pregonero fue recibido con aplausos desde el momento en que apareció en el balcón del Ayuntamiento. Antes, la tarde había comenzado con la interpretación del himno oficial de Moros y Cristianos «Elche 1977», los pasacalles y la entrada de los entes festeros a la plaza. Posteriormente, Josan fue recibido en el despacho de Alcaldía, donde firmó en el libro de honor de la ciudad.
Tras la interpretación de «Aromas Ilicitanos», el alcalde, Pablo Ruz, acompañó al pregonero hasta el balcón del Ayuntamiento. Allí estuvieron también la concejala de Festejos, Inma Mora, los portavoces de los grupos políticos, miembros del equipo de gobierno y de la corporación municipal, representantes de los entes festeros y las Reinas y Damas de las Fiestas.
Y entonces llegó uno de esos momentos que Josan Ferrández difícilmente olvidará.
Un pregón desde el corazón
Josan comenzó su intervención poniéndose al lado de todos los ilicitanos y recordando que, desde este momento, la fiesta se vive «en cada calle, en cada barrio y en cada rincón de nuestro campo», pero, sobre todo, «dentro de cada uno de nosotros».
El futbolista también puso la mirada en el Misteri d’Elx y en una tradición que, según sus palabras, convierte a la ciudad en un lugar único. «Solo vosotros en el mundo bajáis cada año un trocito del cielo y lo ponéis en Santa María para coronar a la Virgen con vuestra emoción, con vuestra nostalgia y con vuestra alegría», afirmó.
Para Josan, recibir el encargo de pregonar las fiestas no ha sido simplemente una responsabilidad institucional. Ha sido, según explicó, «un regalo» que guarda para siempre y que le une todavía más a la ciudad.
No era la primera vez que pisaba el balcón del Ayuntamiento. Recordó que esta era la tercera ocasión y que desde allí solo ha vivido momentos buenos. Entre ellos, recordó aquella oportunidad que le ofreció Elche y que le permitió acercarse a su sueño de convertirse en futbolista profesional.
Pero su discurso fue más allá del fútbol. «Esta ciudad me ha permitido crecer como futbolista, pero mucho más como persona», señaló antes de reivindicar que «las Fiestas de Elche también son de primera».
«Sin haber nacido aquí, me siento uno más»
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando habló de sus raíces y de su relación con Elche.
Josan Ferrández nació en Crevillent, a unos diez kilómetros de Elche, pero explicó que ambas localidades forman parte de una historia personal muy importante para él.
«En Crevillente nací y crecí. Pero mi historia con Elche empezó hace mucho tiempo, cuando llegué a la cantera del Elche», recordó.
Aquel joven que llegó a la cantera con el sueño de ser futbolista profesional terminó años después pronunciando el pregón de las fiestas desde el mismo balcón de la ciudad.
«Sin haber nacido aquí, me siento uno más de Elche», afirmó, destacando la capacidad de los ilicitanos para acoger a quienes llegan de fuera.
Y fue precisamente en ese punto donde lanzó una de las ideas centrales de su pregón: la gente de Elche como un patrimonio más de la ciudad.
Después de recordar los tres Patrimonios de la Humanidad vinculados a Elche, Josan quiso reivindicar a sus habitantes como un cuarto patrimonio. Para él, la hospitalidad y la capacidad de hacer sentir a los demás como uno más forman parte de aquello que hace especial a la ciudad.
También hubo recuerdos para quienes ya no están
El pregón tuvo espacio para la emoción y también para la memoria.
Josan recordó a los ilicitanos que ya no están, estableciendo un paralelismo con el tercer anillo del estadio Martínez Valero, creado para recordar a quienes fallecieron.
«Una ciudad también se construye con quienes estuvieron antes que nosotros», afirmó.
También habló de las fiestas que ha ido descubriendo durante sus años en Elche. De la Roa, que definió como una noche de alegría, diversión, respeto y emoción, y de Aromas Ilicitanos, un canto que, aseguró, «no deja indiferente a nadie».
Y, mirando hacia el futuro, lanzó un mensaje especialmente dirigido a las familias: que los niños y las niñas conozcan las fiestas y participen en ellas porque serán quienes tengan que mantenerlas vivas cuando las generaciones actuales ya no estén.
«Gracias, Elche»
La parte final del pregón tuvo forma de agradecimiento.
Josan recordó sus años vinculados a la ciudad y al Elche y resumió sus sentimientos en una frase que terminó siendo uno de los momentos más aplaudidos de la noche:
«Gracias, Elche. Gracias por acogerme, por dejarme crecer aquí y gracias por todos estos años».
Tras el pregón, el alcalde entregó a Josan Ferrández el Ram d’Or de la ciudad, como reconocimiento a su trayectoria deportiva y como agradecimiento por haber ejercido como pregonero de las Fiestas de Elche.
Pablo Ruz también quiso dirigirse a los ilicitanos y pidió que permanezcan unidos en torno a la tradición y a la Mare de Déu, antes de proclamar desde el balcón su deseo de que las fiestas vuelvan a hacer brillar a la ciudad.
El acto terminó con la interpretación del Himno de Elche, el Himno de la Comunitat Valenciana y el Himno Nacional de España, antes de dar paso al espectáculo de luces y danza de FAM Teatre.
Así comenzó oficialmente una semana en la que las calles, los barrios, el campo y los distintos espacios festeros de Elche volverán a llenarse de música, pólvora, tradición y encuentros. Y, como recordó anoche Josan Ferrández desde el balcón del Ayuntamiento, la fiesta no está únicamente en las calles: también está dentro de quienes la viven.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS

