Elche da un paso firme hacia la sostenibilidad y la conservación de su patrimonio más emblemático. Las obras que se están ejecutando en la Acequia Mayor del Pantano permitirán que, por primera vez, todos los huertos del municipio se rieguen con agua regenerada, mejorando la calidad del riego y reduciendo de forma significativa la salinidad del agua.
El alcalde Pablo Ruz, acompañado por el concejal de Servicios Públicos, Claudio Guilabert, ha visitado los trabajos en curso y ha destacado el carácter transformador de esta actuación. “Estamos ante una inversión que marcará un antes y un después en la gestión del agua en Elche. Gracias a esta conexión, se podrán verter dos hectómetros cúbicos anuales de agua regenerada de alta calidad para los riegos históricos de nuestro Palmeral”, ha señalado.
Según explicó el primer edil, esta intervención permitirá reducir la salinidad del agua del 70% al 25%, un cambio fundamental que repercutirá directamente en la salud de las palmeras y en la conservación del sistema de riego tradicional que ha sido la base de la identidad agrícola ilicitana durante siglos.
Un proyecto financiado con fondos europeos
El proyecto, con una inversión total de 232.000 euros, está financiado con fondos europeos Next Generation y cuenta con un plazo de ejecución de dos meses. Su principal objetivo es aprovechar el agua regenerada procedente de la depuradora de Algorós para destinarla al riego de los huertos históricos y las zonas agrícolas tradicionales del municipio.
Las obras consisten en una conexión entre la depuradora de Algorós, situada al sur de la ciudad, y la Acequia Mayor del Pantano, en el norte, mediante una canalización que permitirá un flujo continuo de agua regenerada las 24 horas del día durante todo el año. Esta red permitirá mantener un suministro estable y de calidad, garantizando un riego más eficiente, sostenible y respetuoso con el medio ambiente.
Un vínculo entre el agua, el patrimonio y la tradición agrícola
El alcalde ha subrayado que este proyecto no solo es una mejora técnica o ambiental, sino una forma de reconectar Elche con su patrimonio agrícola y cultural. “Esta actuación vincula el agua con el patrimonio y con los usos agrícolas tradicionales. Recupera la forma natural de riego que la UNESCO reconoció en el año 2000, cuando el Palmeral de Elche fue declarado Patrimonio de la Humanidad”, afirmó Ruz.
Además, esta iniciativa refuerza el compromiso del Ayuntamiento con la gestión eficiente de los recursos hídricos y con la protección del entorno natural y cultural del municipio. Con ella, se consolida una apuesta por la sostenibilidad que combina la innovación tecnológica con el respeto por la historia y la tradición.
Con la finalización de estas obras, Elche se situará como un referente en la gestión del agua regenerada y en la protección de su Palmeral, ejemplo vivo de convivencia entre naturaleza, agricultura y patrimonio.
