La Casa-Museo de l’Hort dels Pontos convierte el Día Internacional de los Museos en un viaje lleno de recuerdos

La Casa-Museo de l’Hort dels Pontos vivió durante la celebración del Día Internacional de los Museos (DIM) 2026 una de esas jornadas especiales que consiguen conectar culturas, recuerdos y emociones a través de pequeños objetos llegados desde distintos rincones del mundo.

Con motivo de esta cita internacional dedicada a poner en valor el papel de los museos como espacios de encuentro, cultura y memoria, el museo ilicitano organizó la actividad “El misterio resuelto de las piezas viajeras”, una propuesta participativa que invitó a familias y visitantes a descubrir las historias ocultas detrás de diferentes recuerdos traídos de otros países.

Entre las salas del museo se escondían piezas aparentemente sencillas, aunque todas ellas guardaban una vivencia muy especial relacionada con viajes, amistades, descubrimientos y momentos inolvidables. Cada objeto se convirtió durante la jornada en una pequeña ventana abierta al mundo.

Grandes y pequeños recorrieron las distintas estancias observando pistas, comentando detalles y dejándose llevar por la curiosidad para intentar descubrir cuál era la auténtica “pieza viajera”. La actividad despertó un gran interés entre los asistentes, que participaron activamente compartiendo impresiones y tratando de averiguar el origen de cada recuerdo.

Entre los objetos expuestos destacaba un pequeño autobús rojo de Londres, recuerdo del primer gran viaje de Leo junto a su familia por la capital británica. También pudo verse una matrícula de la legendaria Ruta 66 de Estados Unidos, convertida en símbolo de las largas rutas por carretera y de las aventuras imposibles de olvidar.

La exposición permitió además viajar hasta Las Vegas gracias a una bola de Navidad llena de color y luces, o trasladarse a la sabana africana mediante una figura de cebra vinculada a safaris y paisajes naturales. A ello se sumaban pequeñas figuras inspiradas en la cultura quimbaya de Colombia, relacionadas con antiguas civilizaciones y museos cargados de historia.

Otro de los objetos que despertó gran curiosidad fueron unas matrioskas rusas pintadas a mano traídas desde Moscú, símbolo de la familia y de las generaciones que se suceden unas dentro de otras. Muy cerca podían contemplarse un delicado juego de sake japonés y unos palillos chinos que evocaban comidas compartidas, mercados tradicionales y nuevas experiencias culturales.

La actividad también acercó a los visitantes a Marruecos a través de una taza artesanal decorada con vivos colores y un tradicional “aker fassi”, elaborado con pigmentos naturales y convertido en un recuerdo lleno de cariño y amistad. Tampoco faltaron unos zuecos tradicionales de los Países Bajos, una jarra alemana Bayerischer Krug relacionada con el ambiente festivo del Oktoberfest o un espantamoscas artesanal de Malí que trasladaba al público a pequeñas aldeas africanas y caminos de tierra rojiza.

Entre las piezas más singulares también figuraba un abanico ceremonial de Tailandia relacionado con antiguas tradiciones espirituales y la protección del hogar, reflejando cómo muchos objetos cotidianos continúan teniendo un importante valor simbólico en distintas culturas del mundo.

Con esta iniciativa organizada durante el Día Internacional de los Museos, la Casa-Museo de l’Hort dels Pontos quiso recordar que los museos no solo conservan piezas históricas, sino también historias humanas capaces de unir personas, generaciones y culturas muy diferentes.

Desde la organización agradecieron la participación de todas las personas que formaron parte de esta experiencia y, especialmente, de quienes compartieron objetos tan cargados de memoria y vivencias personales. Porque detrás de cada objeto, siempre viaja una historia.

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