La educación pública valenciana sigue esperando respuestas de un Consell incapaz de cerrar el conflicto docente

El Consell de Pérez Llorca mantiene bloqueada la negociación con el profesorado y agrava la crisis educativa

La huelga indefinida del profesorado valenciano entra en una fase crítica y, a estas alturas, resulta imposible no señalar al principal responsable del bloqueo que vive la educación pública en la Comunitat Valenciana: el propio Gobierno autonómico.

Miles de docentes han salido a la calle durante las últimas semanas en Valencia, Alicante y Castellón. Han participado en concentraciones, manifestaciones, encierros y acampadas. Han perdido salario, han soportado la presión de un conflicto prolongado y han mantenido unas reivindicaciones que, más allá de cuestiones económicas, afectan directamente a la calidad de la enseñanza pública. Sin embargo, la respuesta que han encontrado por parte de la Generalitat ha sido una sucesión de reuniones sin avances significativos, propuestas consideradas insuficientes por la mayoría sindical y una sensación cada vez más extendida de que la negociación se ha convertido en un ejercicio de desgaste.

La imagen que está dejando el Consell es profundamente preocupante. Mientras los sindicatos mayoritarios denuncian que las conversaciones permanecen encalladas y que la administración autonómica está prolongando el conflicto sin voluntad real de alcanzar un acuerdo, la Conselleria insiste en que mantiene abierta la negociación. Lo cierto es que, después de más de dos semanas de huelga indefinida, las posiciones continúan prácticamente igual de alejadas que al principio.

Resulta difícil comprender cómo una administración que presume de diálogo ha permitido que el conflicto educativo alcance semejante nivel de tensión. Las reivindicaciones del profesorado no surgieron ayer. La recuperación del poder adquisitivo perdido, la reducción de ratios, el refuerzo de plantillas o la disminución de la burocracia son demandas que llevan años sobre la mesa. Sin embargo, ha sido necesario llegar a una huelga indefinida para que el problema ocupe titulares diarios.

Especialmente llamativo ha sido el malestar generado por algunas propuestas presentadas durante la negociación. Los sindicatos denunciaron que determinadas ofertas dejaban fuera cuestiones fundamentales como la recuperación salarial, uno de los principales puntos del conflicto. Esa decisión provocó nuevas protestas y aumentó la distancia entre las partes.

La tensión ha alcanzado tal nivel que los docentes mantienen una acampada permanente como símbolo de resistencia y de protesta ante la falta de avances reales en la negociación. Lejos de desinflarse, el movimiento ha ganado fuerza con el paso de los días. Profesores llegados de distintos puntos de la Comunitat Valenciana continúan movilizados para exigir que la Generalitat abandone lo que consideran una estrategia de desgaste y abra una negociación efectiva sobre salarios, plantillas, ratios y condiciones laborales.

El pasado domingo, además, el conflicto adquirió una dimensión aún más preocupante tras la difusión de las imágenes de una intervención policial durante una protesta educativa en Valencia. En el vídeo puede observarse cómo una profesora jubilada acaba cayendo al suelo tras la actuación de un agente de la Policía Nacional. Las imágenes provocaron una fuerte indignación entre docentes y sindicatos, que denunciaron una actuación desproporcionada. La polémica ha llegado incluso al Defensor del Pueblo, que ha solicitado información sobre lo ocurrido. Para muchos participantes en las movilizaciones, las imágenes se han convertido en el símbolo de una crisis que ya ha sobrepasado el ámbito estrictamente educativo para convertirse en un problema político de primer nivel.

Mientras tanto, la educación pública valenciana sigue pagando el precio de esta confrontación. Los centros educativos viven semanas de incertidumbre, los docentes acumulan cansancio y frustración, y las familias observan con preocupación cómo la administración y los representantes del profesorado son incapaces de encontrar una salida rápida a una crisis que nunca debió alcanzar estas dimensiones.

Las manifestaciones celebradas esta semana en Alicante, Valencia y Castellón han vuelto a evidenciar que el malestar continúa creciendo. Miles de docentes han salido nuevamente a la calle para exigir soluciones y denunciar lo que consideran una actitud de desprecio hacia sus reivindicaciones. Incluso se han producido encierros sindicales en dependencias de la Conselleria como medida de protesta ante la falta de avances.

La Generalitat todavía está a tiempo de rectificar. Pero cada día que pasa sin un acuerdo sólido supone un nuevo deterioro de la confianza entre la administración educativa y quienes sostienen las aulas de la Comunitat Valenciana. Gobernar no consiste únicamente en convocar reuniones o emitir comunicados. Gobernar también significa escuchar, ceder cuando es necesario y evitar que los conflictos se enquisten hasta poner en riesgo la estabilidad de un servicio público esencial.

La educación pública valenciana merece algo mejor que una negociación bloqueada. Merece soluciones. Y, sobre todo, merece un Consell que deje de poner obstáculos y asuma de una vez la responsabilidad política que le corresponde.

 

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Paco Ciclón / testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS

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