Hay días en los que Elche se detiene. No por ruido, ni por prisas, sino por respeto. Hoy ha sido uno de esos días.
Desde primera hora, la presencia de la La Legión Española en el Cementerio Viejo y en el Cementerio Nuevo ha marcado una jornada que ha ido mucho más allá de un acto institucional. Ha sido, sobre todo, un encuentro con la memoria.
Quien ha estado allí lo sabe. No hacía falta decir nada. Bastaba con observar. El paso firme de los legionarios, el silencio contenido de quienes miraban, las flores depositadas con cuidado… pequeños gestos que, juntos, construyen algo muy grande.
Pero este año, además, los homenajes han tenido nombres propios que conectan directamente con la historia de la ciudad.
En el Cementerio Viejo, el recuerdo ha estado dirigido al general ilicitano Antonio Maciá Serrano, quien formó parte de La Legión y llegó a alcanzar el rango de general. Su figura representa ese vínculo directo entre Elche y la tradición legionaria.
Por otro lado, en el Cementerio Nuevo, el tributo ha sido para Boanerges Esquer Marín, una persona muy querida en la ciudad y profundamente vinculada a la Semana Santa ilicitana y a la propia Legión. Su recuerdo ha estado muy presente en un momento especialmente emotivo para quienes lo conocieron.
Estos actos no solo se centran en figuras militares, aunque también las incluyen. Como se ha podido ver hoy, La Legión rinde homenaje tanto a militares concretos como a civiles que han tenido una relación especial con la institución o con las tradiciones locales.
El recorrido por ambos cementerios ha dejado escenas que hablan por sí solas. Personas mayores observando en silencio, jóvenes grabando con el móvil pero en un tono casi reverencial, y familiares que, por unos minutos, han sentido que ese homenaje también iba dirigido a los suyos.
La imagen de los legionarios, con su uniforme característico y su manera tan particular de moverse, vuelve a impactar. No es solo estética. Es disciplina, historia y una forma de entender el homenaje que conecta con mucha gente.
Y es que, más allá del protocolo, lo importante hoy ha sido lo que se ha sentido. Ese respeto compartido. Esa pausa colectiva. Ese recordar que, en una ciudad como Elche, también hay espacio para mirar atrás y rendir homenaje.
Porque al final, de eso se trataba hoy: de no olvidar.
Paco Ciclón / AFPRESS
