El Paseo de la Estación y la avenida del Alcalde Vicente Quiles han sido hoy un hervidero de emoción, pólvora y tradición. A las 14:00 horas, la Pirotecnia Ferrández ofreció el segundo espectáculo del Concurso de Mascletaes de las Fiestas de Elche, con un montaje de 121 kilos de pólvora dedicado a la memoria de Tomás Marlonda, festero de honor y cofrade que nos dejó hace cuatro meses, y que durante décadas fue el encargado de prender la emblemática Palmera de la Virgen.
La mascletà, marcada por un impecable ritmo y cadencia, enlazó fases de aire y de suelo que fueron acelerando el pulso del público hasta un clímax final ensordecedor. Un terremoto de pólvora que hizo vibrar a las miles de personas congregadas a escasos metros, uniendo el latido de la fiesta entre el cielo y la tierra.
La Asociación de Amigos del Arroz con Costra tuvo el honor de encender simbólicamente la mecha, aportando ese gesto tan ilicitano que mezcla pólvora y gastronomía. Entre los presentes, además de los familiares de Marlonda, se encontraban el alcalde de Elche, Pablo Ruz, la concejala de Fiestas, Inma Mora, así como las Reinas y Damas de las Fiestas, que aportaron elegancia y cercanía saludando a los asistentes.
Bajo un sol implacable y 32 grados en los termómetros, los festeros se protegieron con abanicos, gorras y sombreros, refrescándose también en la carpa de la siempre animada Penya del Canariet, que repartió canariet y nugolet para sobrellevar el calor y mantener alto el espíritu festivo.
Lo que comenzó con un murmullo expectante se transformó en silencio durante los primeros compases de la mascletà, roto pronto por una sinfonía de truenos que arrancaron vítores, aplausos y sonrisas. Hoy, Elche no solo escuchó pólvora: la sintió en el corazón.