Santa Pola volvió a viajar ayer, miércoles 2 de septiembre, a uno de los episodios centrales de sus tradicionales Fiestas de Moros y Cristianos. El entorno del Castillo-Fortaleza se convirtió en escenario de la Embajada Cristiana, la Reconquista Cristiana y la posterior Entrada Cristiana y Retirada Mora, tres actos que llenaron las calles de pólvora, música, color y una notable presencia de público.
Las fiestas, dedicadas a la Virgen de Loreto y declaradas Fiestas de Interés Turístico Autonómico de la Comunitat Valenciana, viven durante estos días una de sus semanas grandes. La celebración combina tradición festera, cultura popular, música, pólvora y diferentes representaciones que tienen como elemento central el Castillo-Fortaleza, uno de los símbolos patrimoniales de Santa Pola.
El Castillo vuelve a convertirse en escenario de la historia festera
La jornada comenzó desde primeras horas con los actos programados por la Asociación Festero Cultural de Moros y Cristianos. Tras el pasacalles musical y la tradicional cohetà, la atención se trasladó por la tarde al entorno de la fortaleza para vivir uno de los momentos más esperados de estas fiestas.
A las 18:30 horas comenzó la Embajada Cristiana, en la que el Embajador Cristiano, acompañado por su escolta, exigió la rendición del Castillo a las huestes moras.
El parlamento entre ambos bandos dio paso a la parte más espectacular de la representación. La respuesta a la embajada fue la Reconquista Cristiana, un combate simulado de arcabucería en el que las tropas de ambos bandos intercambiaron disparos desde la calle del Muelle en dirección al Castillo.
El estruendo de la pólvora, los trajes de los festeros, las armas de época y la ambientación creada alrededor de la fortaleza hicieron que durante unos instantes el centro de Santa Pola pareciera trasladarse a otro tiempo.
La propia programación oficial define esta escena como un combate simulado, que concluye con la rendición del bando moro y la entrega de las llaves del Castillo.
Una batalla que forma parte de una tradición festera
Más allá del espectáculo, la Reconquista forma parte de una estructura festera perfectamente definida que se repite cada año dentro de los actos de Moros y Cristianos de Santa Pola.
El día anterior, las tropas moras habían protagonizado el proceso inverso con el Asalto Moro, la embajada mora, la denominada sostracà, la toma de la fortaleza y la retirada cristiana. El miércoles correspondía a los cristianos recuperar el Castillo mediante la embajada y la batalla simulada.
De esta manera, las dos jornadas construyen un relato festero dividido en dos partes: primero la conquista mora y posteriormente la reconquista cristiana.
No se trata de una representación histórica literal, sino de una recreación integrada en la tradición de los Moros y Cristianos, donde la teatralización, la música, la indumentaria y la pólvora forman parte esencial del espectáculo.
De la fortaleza al Puerto
Una vez finalizado el combate y escenificada la entrega de las llaves del Castillo, llegó otro de los momentos importantes de la tarde: la Entrada Cristiana y Retirada Mora.
El bando cristiano inició su recorrido desde el Puerto, avanzando por la calle del Muelle en dirección al Castillo, mientras que las tropas moras emprendieron el camino contrario desde la fortaleza hacia el Puerto.
El movimiento de los festeros por las calles permitió prolongar el espectáculo más allá del propio Castillo, acercándolo a vecinos y visitantes y convirtiendo diferentes puntos del centro de Santa Pola en improvisadas zonas de observación.
La jornada festera continuó posteriormente con música y baile en el Auditorio El Palmeral y con la actividad de las kábilas, cuartelillos y barracas.
Una fiesta con historia y reconocimiento turístico
Las Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos de Santa Pola cuentan actualmente con la declaración de Fiestas de Interés Turístico Autonómico, un reconocimiento concedido en 2025 por la Generalitat Valenciana que puso en valor su singularidad, tradición, participación ciudadana y capacidad de atracción turística.
El Ayuntamiento sitúa las primeras referencias de las celebraciones patronales en el siglo XIX, mientras que la documentación municipal señala que la primera referencia a las fiestas de Moros y Cristianos aparece en un programa de festejos de 1961, cuando ya se recogía una representación relacionada con el asalto al Castillo.
Desde entonces, la fiesta ha ido consolidándose hasta convertirse en uno de los acontecimientos más característicos del calendario santapolero.
Y buena parte de esa personalidad se concentra precisamente en jornadas como la vivida ayer: el Castillo como escenario, las calles como recorrido, la música como hilo conductor y la pólvora como elemento inseparable de una celebración que cada año vuelve a reunir a festeros y espectadores alrededor de una tradición que forma parte de la identidad de Santa Pola.
Santa Pola sigue de fiesta
Los Moros y Cristianos no terminan con la Reconquista. Hoy, jueves 3 de septiembre, llegará otro de los grandes momentos de las fiestas: la Entrada de Moros y Cristianos, prevista a las 20:30 horas, con un recorrido desde El Palmeral por las calles Elche, Glorieta, Muelle y avenida Pérez Ojeda hasta la esquina con la calle San Antonio.
El desfile reunirá a las comparsas de ambos bandos con sus trajes, boatos, música y carrozas, antes de continuar la noche con música y actividades festivas.
Santa Pola encara así la parte central de unas fiestas que durante ocho días combinan Moros y Cristianos, tradición popular y celebraciones en honor a la Virgen de Loreto. Una semana en la que la localidad marinera recupera sus calles, su pólvora y sus viejas historias para convertirlas, una vez más, en espectáculo.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS