La Virgen de la Asunción recorre las calles de Elche entre tradición, devoción y emoción

Hay mañanas en las fiestas de Elche que tienen un significado especial. La del 15 de agosto es una de ellas. Desde primera hora, las calles del centro histórico se llenan de vecinos y visitantes para acompañar a la patrona de la ciudad en uno de los momentos más solemnes y emocionantes del calendario ilicitano: la Procesión-Entierro de la Virgen de la Asunción, conocida también como processó-soterrament.

Esta mañana he estado allí con mi cámara para vivir y contar de cerca una tradición que, año tras año, consigue reunir a la ciudad alrededor de la Virgen. Más allá de las fotografías, lo que queda es la sensación de estar ante una celebración que forma parte de la identidad de Elche y que mantiene vivo, en las calles, uno de los episodios del Misteri d’Elx.

La procesión ha partido a las 10:00 horas desde la Basílica de Santa María. La imagen yacente de la Virgen de la Asunción ha salido del templo portada a hombros por los cantores del Misteri, acompañada por los personajes que intervienen en la representación, el clero, miembros del Patronato del Misteri d’Elx, la Corporación Municipal y numerosos ilicitanos. La propia Basílica de Santa María recoge que esta procesión reproduce simbólicamente el entierro de María y que la imagen es llevada a hombros por los mismos cantores del Misteri.

El recorrido ha vuelto a llevar a la Mare de Déu por algunas de las calles más antiguas y emblemáticas del centro histórico: Uberna, Major de la Vila, Plaça de Baix, Corredora, Pont dels Ortissos, Capità Lagier y Plaça del Congrés Eucarístic, antes de regresar a Santa María. Este itinerario forma parte de la tradición del soterrar y se mantiene como uno de los grandes actos de la mañana del 15 de agosto.

Una escena del Misteri que sale a la calle

Lo que sucede en las calles no puede entenderse separado del Misteri d’Elx. El drama sacro-lírico, de origen medieval y reconocido por la UNESCO como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, representa la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María. Cada 14 y 15 de agosto, la Basílica de Santa María se convierte en escenario de La Vespra y La Festa.

La procesión del día 15 lleva al exterior una parte esencial de ese relato. Durante la representación, María pide a los apóstoles que su cuerpo sea enterrado en el Valle de Josafat. Tras su muerte, los apóstoles entonan un canto fúnebre y comienza el episodio del entierro. La guía oficial del Misteri explica precisamente que los apóstoles, portando velas encendidas, cantan ante el cuerpo de la Virgen y que posteriormente se desarrolla el traslado de su cuerpo.

El propio relato del Misteri establece así el vínculo entre la escena representada en Santa María y la procesión que, horas después, recorre las calles. La tradición presenta el cortejo como el traslado del cuerpo de María hacia su sepultura, en un recorrido que convierte durante unos minutos el centro histórico en una prolongación del escenario de La Festa.

Devoción, música y pólvora en las calles

Durante la mañana, la solemnidad del acto se ha mezclado con la participación de toda una ciudad. Asociaciones festeras, autoridades municipales, representantes de diferentes colectivos y numerosos devotos han acompañado a la patrona.

Entre el público se podían ver muchas personas portando velas, siguiendo el paso de la Virgen con recogimiento y respeto. Las bandas de música han puesto sonido al recorrido mientras los cantos vinculados al Misteri han recordado que no se trata de una procesión convencional, sino de una representación viva de una tradición que ha llegado hasta nuestros días.

Y junto al silencio, la música y la oración, también ha aparecido otro de los elementos inseparables de las fiestas de Elche: la pólvora. A lo largo del recorrido se han escuchado diferentes tracas que han marcado el paso de la procesión y han aportado ese contraste tan propio de las fiestas patronales ilicitanas, donde la solemnidad religiosa convive con una intensa expresión festiva.

La imagen de la Virgen ha avanzado entre una multitud que buscaba acercarse, contemplarla y acompañarla. En algunos puntos, las calles se han convertido en auténticos lugares de encuentro, con vecinos y visitantes pendientes de cada momento del cortejo.

Una tradición que sigue emocionando

La Procesión-Entierro tiene además un significado especial porque se produce después de una noche muy particular. Durante la madrugada del 14 al 15 de agosto se celebra la tradicional Roà, en la que los ilicitanos recorren con velas encendidas las mismas calles por las que posteriormente pasa la Virgen. La Basílica explica que este velatorio comunitario se mantiene durante toda la noche y que, desde las primeras horas de la madrugada, se celebran misas ante la imagen yacente.

Cuando llega la mañana, la imagen abandona Santa María y vuelve a encontrarse con la ciudad. Es entonces cuando la tradición adquiere una dimensión especialmente cercana. La Virgen ya no está dentro de la Basílica: está en las calles, rodeada por los personajes del Misteri, por quienes participan en las fiestas y, sobre todo, por la gente que sale a acompañarla.

He podido comprobarlo esta mañana mientras buscaba con la cámara esos pequeños momentos que muchas veces explican mejor una celebración que cualquier descripción. Una mirada, una vela entre las manos, el gesto de un participante, la solemnidad de quienes acompañan el paso o la emoción de quienes esperan en una esquina para verla pasar.

Porque la Procesión-Entierro de la Virgen de la Asunción no es solamente uno de los actos principales de las fiestas patronales. Es una tradición que conecta directamente la calle con la escena del Misteri d’Elx y que permite que una representación de origen medieval siga formando parte de la vida cotidiana de la ciudad.

Esta tarde, a las 18:00 horas, la Basílica de Santa María volverá a convertirse en escenario de La Festa, segunda jornada del Misteri d’Elx, con la Asunción y Coronación de la Mare de Déu. El acceso a las representaciones tradicionales del 14 y 15 de agosto es libre hasta completar el aforo.

La mañana, sin embargo, ya ha dejado una de esas imágenes que cada año se repiten y, al mismo tiempo, nunca son exactamente iguales: la Virgen de la Asunción avanzando lentamente por las calles de Elche, rodeada de música, velas, tradición, pólvora y miles de miradas. Una escena que vuelve a demostrar que el Misteri d’Elx no vive únicamente dentro de Santa María. También vive en sus calles y, sobre todo, en quienes cada año salen a acompañarlo.

Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS

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