La Zona de Bajas Emisiones de Elche entrará en vigor este 31 de diciembre, pero lo hará sin afectar, al menos de momento, a la rutina diaria de la mayoría de conductores. Así lo ha confirmado el Ayuntamiento tras aprobar la modificación de los anexos 2 y 3 de la ordenanza que regula la ZBE, una medida que marca el inicio formal de su aplicación en la ciudad.
El teniente de alcalde de Movilidad, Claudio Guilabert, ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad. Durante esta primera fase, que se extenderá hasta 2030, no habrá restricciones generales de acceso, circulación ni estacionamiento para la mayoría de vehículos. “Los ciudadanos no se verán afectados por restricciones de acceso”, ha remarcado.
En la práctica, la única limitación prevista desde este 31 de diciembre afecta a vehículos municipales, autobuses y vehículos de empresas concesionarias que no dispongan de distintivo ambiental. Para el resto de conductores, las posibles restricciones solo se contemplan de manera puntual y vinculadas a episodios de contaminación, una circunstancia que, tal y como ha recordado Guilabert, nunca se ha dado en Elche.
La ordenanza aprobada establece además un calendario progresivo para el desarrollo de futuras fases de la Zona de Bajas Emisiones. Cada una de ellas será evaluada de forma semestral antes de su posible activación, con el objetivo de que cualquier avance se realice de manera gradual y con el menor impacto posible sobre la ciudadanía.
Desde el Ayuntamiento se insiste en que esta implantación escalonada busca adaptar la normativa a la realidad de la ciudad, evitando cambios bruscos y garantizando tiempo suficiente para la información y adaptación de vecinos y usuarios.
La normativa incluye también un amplio abanico de excepciones, que contemplan a residentes, trabajadores, servicios esenciales, personas con movilidad reducida, centros educativos y accesos justificados, reforzando la idea de que la ZBE arranca como un marco regulador flexible y ajustado a las necesidades reales de Elche.
Con esta entrada en vigor, la ciudad cumple con la normativa estatal y europea en materia de movilidad sostenible, pero lo hace —al menos en esta primera etapa— sin alterar la vida cotidiana de quienes se mueven a diario por Elche.