Tradición escénica y raíces populares
Elche acogió el pasado 12 de abril una destacada representación de La rosa del azafrán, una zarzuela que sigue siendo referencia dentro del repertorio nacional desde su estreno en 1930.
La obra, inspirada en El perro del hortelano de Lope de Vega, plantea un conflicto universal entre el amor y las normas sociales, ambientado en un paisaje rural que cobra vida sobre el escenario.
El poder de la música y el coro
La partitura de Jacinto Guerrero fue interpretada con brillantez por la Coral Ilicitana, que destacó por su cohesión y potencia sonora. La dirección de Christian A. Lindsey garantizó una ejecución precisa y emocionante.
Momentos clave de la representación
Entre los pasajes más aplaudidos sobresalieron “La Canción del Sembrador”, que arrancó una de las mayores ovaciones, y “Las Espigadoras”, una escena cargada de dinamismo. El enfrentamiento emocional entre Sagrario y Juan Pedro aportó el peso dramático de la obra.
Un elenco equilibrado y eficaz
Noemí Abellán ofreció una interpretación sólida como Sagrario, reflejando la complejidad del personaje. Javier Rubio, como Juan Pedro, brilló en las romanzas, mientras que Julia Bravo y José Luis Ortega aportaron el necesario alivio cómico con gran acierto.
Una producción que reafirma el patrimonio cultural
La escenografía, el vestuario y el trabajo conjunto de todo el equipo artístico dieron como resultado una puesta en escena de gran calidad, culminada con una prolongada ovación del público. La zarzuela demuestra así su vigencia y su capacidad de emocionar a nuevas generaciones.
Crónica: AFPRESS
Fotografías: Juan Soler / AFPRESS