Si el alcalde quiere hablar de solidaridad con Ceuta, tendrá que explicar qué piensa hacer con quienes más necesitan protección
El próximo 2 de septiembre, el Ayuntamiento de Elche celebrará un pleno extraordinario para abordar la situación de Ceuta. La convocatoria oficial recoge como único punto una “Proposición de Alcaldía sobre la situación de Ceuta”.
Hablar de fronteras, seguridad y de la situación de los ciudadanos de Ceuta es necesario. Pero si de verdad queremos abordar el problema, no podemos quedarnos únicamente en la parte que resulta más cómoda políticamente.
Porque Ceuta no es solamente una frontera.
También son personas.
Y entre esas personas hay menores que pueden encontrarse solos y en situación de vulnerabilidad.
Aquí aparece una pregunta que Pablo Ruz debería responder.
En 2025, el alcalde de Elche manifestó su oposición a que menores migrantes no acompañados fueran acogidos en nuestra ciudad y llegó a afirmar que, mientras él fuera alcalde, “no van a venir a Elche”.
Ahora Ceuta vuelve a poner este asunto encima de la mesa.
¿Qué propone entonces Pablo Ruz?
¿Que España se ocupe de ellos, pero que Elche no participe nunca en una posible respuesta solidaria?
¿Considera que otros territorios deben asumir esa responsabilidad?
¿Mantiene hoy exactamente la misma posición que defendió en 2025?
Son preguntas sencillas.
Y sería bueno que el alcalde las contestara.
Porque defender las fronteras no obliga a cerrar los ojos ante un menor que necesita protección.
Una cosa es exigir una política migratoria ordenada y otra muy distinta convertir a los niños que han llegado solos en el problema.
Y hay otra pregunta que tampoco debería esquivarse
¿Qué ocurre con las mujeres que puedan haber llegado a Ceuta huyendo de situaciones de violencia machista?
No estoy diciendo que Pablo Ruz haya defendido una posición concreta sobre ellas. No he encontrado una declaración pública específica que permita afirmarlo.
Precisamente por eso pregunto.
¿Qué haría Elche si alguna de esas mujeres necesitara protección?
¿Estaría el Ayuntamiento dispuesto a colaborar?
¿Considera el alcalde que las administraciones deben ayudarlas independientemente de su situación migratoria?
No debería ser difícil responder.
Porque cuando una mujer huye de la violencia, lo primero debería ser ponerla a salvo.
La solidaridad no puede quedarse en una bandera
El problema es que resulta muy fácil decir “estamos con Ceuta”.
Lo difícil es explicar qué significa realmente ese “estar con”.
Si significa reclamar más seguridad y recursos para la ciudad autónoma, perfecto.
Si significa defender sus fronteras, también.
Pero si hablamos de solidaridad, la solidaridad no puede terminar justo cuando aparecen los menores migrantes o las personas más vulnerables.
Ahí es precisamente donde empieza la parte difícil.
Y por eso este pleno puede ser una oportunidad para que Pablo Ruz vaya más allá de los discursos.
Porque una cosa es convocar un pleno sobre Ceuta.
Otra muy distinta es explicar qué estamos dispuestos a hacer por Ceuta y por las personas que necesitan ayuda.
Ahora le toca responder
No creo que los ciudadanos necesitemos otro debate lleno de consignas.
Necesitamos respuestas.
Pablo Ruz tiene el próximo 2 de septiembre una oportunidad para explicar su posición.
¿Qué hará Elche si Ceuta necesita ayuda para atender a menores que se encuentran solos?
¿Qué hará Elche si entre las personas que necesitan protección hay mujeres que huyen de la violencia?
Y, sobre todo:
¿La solidaridad de Elche con Ceuta será solamente una declaración, una concentración y una bandera, o estará también disponible cuando haya que asumir responsabilidades?
Porque ahí es donde se mide de verdad la solidaridad.
Y aquí es donde Pablo Ruz debería tener mucho cuidado.
Porque convocar un pleno para hablar de Ceuta es fácil.
Lo difícil es explicar qué está dispuesto a hacer cuando detrás de la frontera aparecen personas que necesitan ayuda.
Ahí ya no sirven las banderas.
Ahí no sirven las consignas.
Ahí no sirve mirar hacia otro lado.
Ahí hay que decidir.
Y el alcalde de Elche tendrá que decir públicamente qué decide.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS