Paiporta vuelve a salir a la calle para pedir justicia veinte meses después de la DANA

Veinte meses después de la DANA que cambió para siempre la vida de decenas de municipios valencianos, las calles de Paiporta volvieron a llenarse este domingo de vecinos, familiares de las víctimas y representantes de colectivos sociales para reclamar justicia, memoria y reparación.

La movilización se celebró precisamente en uno de los municipios más castigados por las inundaciones del 29 de octubre de 2024 y tuvo como principal reivindicación la retirada del aforamiento del expresidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, para que pueda comparecer ante el juzgado de Catarroja que investiga la gestión de la emergencia y las circunstancias que rodearon la muerte de 230 personas durante aquella jornada trágica.

La manifestación arrancó a las siete de la tarde desde la plaza de la Iglesia de San Jorge y recorrió por primera vez las calles de Paiporta antes de concluir en la plaza Mayor, donde se celebró la lectura de manifiestos y diversos actos de homenaje a las víctimas y afectados por las riadas. Durante el acto también se interpretó la canción «El río no tiene culpa», convertida en uno de los símbolos emocionales de las movilizaciones de los afectados.

La convocatoria estuvo respaldada por más de 200 entidades sociales, vecinales, sindicales y asociaciones de víctimas, además de los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción y del Acuerdo Social Valenciano. Los organizadores denunciaron que todavía existen infraestructuras dañadas, proyectos pendientes y municipios que continúan lejos de recuperar la normalidad perdida hace ya casi dos años.

La elección de Paiporta no fue casual. El municipio se convirtió en el epicentro de la tragedia y fue uno de los lugares donde la DANA dejó un mayor número de víctimas mortales y daños materiales, convirtiéndose desde entonces en uno de los símbolos del dolor y de la reconstrucción pendiente.

Durante la marcha pudieron escucharse consignas reclamando responsabilidades políticas y judiciales, así como mensajes dirigidos a mantener viva la memoria de quienes perdieron la vida durante las inundaciones. Las asociaciones de víctimas insisten en que su objetivo sigue siendo el mismo desde el primer día: conocer toda la verdad de lo ocurrido y evitar que una tragedia similar vuelva a repetirse.

Veinte meses después, las heridas siguen abiertas en muchos municipios valencianos. Y para muchas familias, cada nueva manifestación es también una forma de recordar a quienes ya no están y de reclamar que el paso del tiempo no termine convirtiéndose en olvido.

 

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