¿Qué le debe el PP a Carlos Mazón? ¿Por que el PP premia a Carlos Mazón en lugar de pedirle que entregue el acta de diputado?

plus salarial Carlos Mazón

El inesperado premio del PP a Mazón reabre dudas sobre los favores pendientes

Cuando los ciudadanos esperaban una salida clara, firme y limpia tras la polémica generada por la tragedia de la DANA en la Comunitat Valenciana —una catástrofe que dejó 229 víctimas— el giro político del Partido Popular (PP) ha dejado muchas preguntas abiertas. Porque en lugar de pedir a Carlos Mazón que entregara su acta de diputado —y con ello conservar solo su dignidad ante la tragedia— el partido ha decidido recompensarlo con un plus salarial bajo la forma de un cargo parlamentario.

Poner nombre a ese “premio” no cuesta: Mazón ha sido nombrado portavoz del grupo del PP en la Comisión de Reglamento de Les Corts Valencianes, lo que le añade 634,27 €/mes (unos 8.879,78 €/año) a su sueldo de diputado.

Y lo hace en una comisión que, según los propios datos de la cámara, “no se reúne”: la última sesión convocada se remonta a octubre de 2020.

Así, Mazón no sólo mantiene su condición de diputado —y con ella el aforamiento—, sino que obtiene un complemento extra por una responsabilidad simbólica, en la práctica sin carga real de trabajo parlamentario.

¿Qué le debe el PP a Mazón para justificar este gesto?

Tal como muchos opinan, lo que hay detrás no es tanto una retribución por trabajo legislativo, sino una “deuda política” del PP con su ex líder autonómico. La lógica sería algo así:

  • Dimitir como presidente de la Generalitat tras la tragedia de la DANA supuso un coste político muy alto. Esa renuncia evitó que el desgaste recayera sobre más manos del partido, y permitió una transición más rápida hacia una nueva presidencia. En ese momento, Mazón actuó como “escudo” del PP.

  • Mantener su acta de diputado significa mantener su estatus institucional —con aforamiento incluido— lo cual puede jugar un papel clave si hay responsabilidades judiciales pendientes. Mantenerle en la cámara protege, en ese sentido, intereses institucionales del propio partido, más allá de lo personal.

  • Con su nombramiento como portavoz en Comisión de Reglamento y su plus salarial se le ofrece una salida “honrosa”, un reconocimiento interno: un asiento cómodo, un sueldo garantizado, sin demasiado escrutinio —un pacto tácito de lealtad y protección mutua.

Ese escenario —de protección interna y blindaje institucional— no está escrito en las normas de la cámara, pero sí forma parte del “código no escrito” de muchos partidos: quien asume un coste en un momento difícil puede ser recompensado de formas aparentemente legales, pero socialmente cuestionables.

Qué dice la oposición — y qué piensan muchos ciudadanos

La decisión no ha pasado desapercibida. Desde los grupos del PSPV y de Compromís ya han salido voces críticas. Para ellos, colocar a Mazón como portavoz de una comisión inactiva con extra de sueldo supone un insulto a la memoria de las víctimas de la DANA, una forma de premiar la negligencia en lugar de exigir responsabilidades.

Y la indignación popular no es menor: para muchos, lo que prima es el “corporativismo político”, la protección interna, mientras se ignora el clamor social y moral por justicia.

La debilidad política del liderazgo de Feijóo

Este gesto tampoco fortalece al liderazgo nacional del PP. Todo lo contrario: expone una debilidad estructural. Feijóo —o quien marque la línea interna del partido en estos momentos— parece incapaz de imponer una limpieza real del partido tras una crisis tan grave.

Cuando un ex presidente salta de nuevo al sueldo público sin renunciar a su acta, y además con un complemento económico, este tipo de decisiones socava la credibilidad del proyecto político. Refuerza la idea de que, dentro del PP, la lealtad interna vale más que la responsabilidad ante el desastre.

Y eso aleja, aún más si cabe, al partido del electorado moderado o civil, que podría estar buscando gestos de regeneración —no yates cómodos tras un naufragio.

El nombramiento de Carlos Mazón como portavoz en una comisión de escasa actividad, con un plus de 634 € al mes, no es un detalle menor. No es un trámite burocrático anodino. Es una señal: el PP no sólo le deja mantener su escaño, su aforamiento y su sueldo, sino que le ofrece un “colchón” institucional y económico.

El premio del PP a Mazón en plena polémica alimenta dudas sobre lo que el partido intenta saldar

Este tipo de decisiones tienen consecuencias: erosionan la confianza social, alimentan la desafección ciudadana y debilitan —a la larga— al propio partido. Porque un liderazgo que premia la supervivencia sin rendición de cuentas tiene los días contados ante una opinión pública cada vez más exigente.

Paco Ciclón

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