El Ayuntamiento de Elche ha dado un nuevo paso para desbloquear uno de los proyectos urbanísticos más prolongados y visibles del centro de la ciudad. La Junta de Gobierno Local ha aprobado el proyecto de desmontaje manual y retranqueo de la fachada del histórico edificio de Riegos El Progreso, una actuación que permitirá conservar su valor patrimonial y avanzar hacia la construcción de un nuevo inmueble municipal.
El alcalde Pablo Ruz ha anunciado que las obras comenzarán previsiblemente el próximo mes de agosto, una vez finalizadas las fiestas patronales. Los trabajos iniciales se centrarán en el desmontaje manual de la fachada protegida, un proceso especialmente delicado que contará con un presupuesto de 213.000 euros y un plazo de ejecución estimado de tres meses.
La actuación contempla la recuperación pieza por pieza de los elementos arquitectónicos originales de la fachada, entre ellos los sillares del frontón, la cornisa, los recercados de huecos y el zócalo. Cada elemento será numerado para facilitar posteriormente su reposición exacta en el nuevo edificio. Además, se conservarán los muros medianeros y el muro que recae al patio interior, donde también se procederá a recuperar huecos originales mediante técnicas manuales.
De manera paralela, el Ayuntamiento licitará las catas y el estudio geotécnico necesarios para desarrollar la futura rehabilitación integral del inmueble. Según ha explicado Ruz, esta intervención permitirá “recuperar un edificio para la ciudad” después de casi diez años con estructuras provisionales visibles en plena vía pública, además de favorecer la recuperación de los dos carriles de circulación y mejorar la fluidez del tráfico en la zona.
El alcalde también ha destacado el trabajo realizado desde el área de Estrategia Municipal, dirigida por el vicealcalde Francisco Soler, así como la colaboración mantenida con la Generalitat Valenciana para desbloquear una situación urbanística que llevaba años pendiente de solución.
Por su parte, Soler ha subrayado la coordinación existente entre Ayuntamiento y Conselleria para sacar adelante una actuación considerada prioritaria tanto desde el punto de vista urbanístico como patrimonial.
El futuro edificio será de titularidad municipal y contará con sótano, planta baja y cuatro alturas, alcanzando una superficie construida cercana a los 920 metros cuadrados. Cada planta dispondrá de espacios diáfanos de alrededor de 130 metros útiles, con posibilidad de compartimentación flexible mediante mamparas acristaladas que permitirán potenciar la entrada de luz natural.
El inmueble incorporará ascensor, escalera lineal, aseos en todas las plantas y una cubierta a dos aguas con espacio técnico para instalaciones. El diseño respetará la composición original de la fachada histórica mediante un cerramiento contemporáneo retranqueado, integrando así conservación patrimonial y arquitectura actual.
El presupuesto global estimado para la ejecución del nuevo edificio asciende a 1,9 millones de euros. El objetivo municipal es destinar el inmueble a oficinas administrativas, lo que permitirá reorganizar distintos servicios municipales y reducir progresivamente el gasto en alquileres asumido por el Ayuntamiento.
La intervención sobre Riegos El Progreso supone además una de las actuaciones urbanísticas más relevantes actualmente previstas en el centro histórico de la ciudad, en una zona especialmente transitada y que durante años ha estado marcada por la presencia de estructuras provisionales y limitaciones al tráfico rodado.
