San Antón mantiene vivas las tradiciones más arraigadas con romería, hoguera y bendición de animales
En Elche, cuando enero todavía muestra sus mañanas grises y frías, hay un barrio que empieza a calentarse con los recuerdos, los saludos y la expectativa de un momento especial: las fiestas de San Antón. Tradición querida, fiesta con alma, y sobre todo un lugar donde vecinos, familias y amigos se reúnen para compartir algo más que un programa de actos —comparten historia, cariño y comunidad.
Del 9 al 18 de enero de 2026, el barrio de San Antón se transforma. Los alrededores de la parroquia, la ermita y las calles que la rodean laten con la cercanía de la fiesta, que honra a San Antonio Abad, patrón de los animales y de aquellos vínculos que nos unen con la vida cotidiana.
La primera señal de que algo especial está por llegar es la salida del santo desde la parroquia y la Eucaristía inicial: un momento íntimo y cargado de sentido para quienes llevan años participando y para quienes se acercan por primera vez.
Durante la semana, las campanas y la cohetería anuncian que cada día tiene su historia. Hay actos que se convierten en pequeñas grandes tradiciones: la tómbola de paellas en los alrededores del barrio, la chocolatada para todos en los aledaños de la parroquia o las tardes vividas junto a la Comisión de Fiestas del Parque Aromas y la Comisión de Fiestas de San Antón, donde la proximidad con los vecinos se siente en cada saludo y en cada risa compartida.
El sábado 17, día grande para el barrio, es un día que reúne gran parte del espíritu de esta fiesta. A primera hora, el sonido de las campanas y la cohetería despierta el barrio. Tras ello, actividades infantiles organizadas por el Ayuntamiento de Elche contagian energía y movimiento a los más pequeños. El XXVI Torneo de Petanca, un clásico que reúne a participantes de distintas edades, se convierte en un punto de encuentro para la convivencia y el juego sano.
Por la tarde, la solemne procesión de San Antonio Abad recorre las calles del barrio, escoltada por la devoción y la participación de vecinos y vecinas. Más tarde, la misa en la iglesia refuerza ese sentir comunitario compartido. Y cuando cae la noche, es el momento de mirar al cielo: el castillo de fuegos artificiales, ofrecido por el Ayuntamiento de Elche, ilumina la noche con colores, risas y aplausos. Para cerrar la jornada, la tradicional hoguera en los alrededores de la ermita reúne a familias, amigos y visitantes alrededor del calor y la luz de las llamas.
El domingo 18 de enero llega cargado de emoción, especialmente para quienes esperan cada año la romería con la imagen del santo hasta su ermita. Tras la misa en la parroquia, la imagen de San Antón recorre las calles entre cantos, saludos y la bendición de los animales: desde las mascotas del barrio hasta aquellos animales que forman parte de nuestra vida diaria. Esta bendición, tan simbólica como emotiva, es uno de los momentos que más recuerdan las personas que participan año tras año.
El regreso de la imagen del santo a su parroquia cierra casi una semana de fiestas que no son solo actos, sino experiencias compartidas, historias que pasan de generación en generación y un sentir que arraiga en lo más profundo de nuestra identidad colectiva.
Estas fiestas de San Antón 2026 no son únicamente un programa; son un abrazo a una tradición querida en Elche, una invitación abierta a la convivencia, al respeto por lo que nos une y al gozo por lo que está por venir.
Paco Ciclón
Vecino de Elche y testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS
