Santa Pola vivió anoche, jueves 3 de septiembre, uno de los momentos más esperados de sus Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos 2026. A partir de las 20:30 horas, el centro de la localidad se transformó en un gran escenario festero con la celebración de la Entrada de Moros y Cristianos, un desfile que reunió a las comparsas de ambos bandos y que puso el broche a los tres días dedicados específicamente a la tradición de Moros y Cristianos.
La tarde comenzó a tomar ambiente mucho antes de que aparecieran las primeras escuadras. A las 20:00 horas estaba prevista la Entrada de Bandas de Música, desde la calle del Muelle hasta El Palmeral, preparando el ambiente para uno de los desfiles más importantes de las fiestas santapoleras. Una vez llegada la hora, la música, los trajes, las escuadras, los boatos y las carrozas tomaron el recorrido oficial.
La Entrada partió de El Palmeral y avanzó por las calles Elche, Glorieta y Muelle, para continuar por la avenida Pérez Ojeda hasta la esquina con la calle San Antonio.
Y allí estaba yo, cámara en mano, intentando no perderme nada de lo que ocurría a mi alrededor. Porque una cosa es conocer una fiesta y otra muy diferente es encontrarse en medio de ella cuando todo comienza a desfilar delante de tus ojos. Anoche, Santa Pola volvió a demostrar que sus Moros y Cristianos tienen una personalidad propia, con una mezcla de música, color, espectáculo y participación festera que convierte las calles en el verdadero corazón de la celebración.
Siete comparsas entre la Media Luna y la Cruz
La Entrada de anoche reunió a las siete comparsas que integran la Asociación Festero Cultural de Moros y Cristianos de Santa Pola: dos pertenecientes al bando moro —Beduinos y Llaganyosos— y cinco al bando cristiano —Contrabandistas del Mar, Piratas, Almogávares, Templarios y Astures—.
Todas ellas forman parte de una estructura festera que mantiene durante todo el año una intensa actividad y que alcanza su máxima expresión durante los primeros días de septiembre.
En el desfile, cada comparsa aporta su propia estética, indumentaria y puesta en escena. Las formaciones avanzan acompañadas por la música festera mientras los diferentes grupos convierten cada tramo del recorrido en una sucesión de imágenes, sonidos y movimientos.
No se trata únicamente de un desfile de trajes. Detrás de cada escuadra hay muchas horas de preparación, ensayos, organización y trabajo colectivo. Y eso se nota especialmente cuando las comparsas salen a la calle y ocupan todo el espacio con sus formaciones.
Tres días para revivir una tradición que forma parte de Santa Pola
La Entrada de anoche fue el punto culminante de los tres días de Moros y Cristianos que abrieron la parte más intensa de las fiestas.
El programa comenzó el 1 de septiembre con el Asalto Moro en la playa de Levante, seguido por el pasacalles, la mascletà, la Embajada Mora, la denominada Sostracà, la toma del Castillo y la Entrada Mora.
El miércoles 2 llegó el turno de la Embajada Cristiana y la Reconquista del Castillo, con el combate simulado de arcabucería, la rendición de las huestes moras y la posterior Entrada Cristiana y retirada Mora.
La noche del jueves 3 puso el punto final a esta primera parte con la gran Entrada por el centro de la localidad. El Ayuntamiento había definido previamente estos tres días como una sucesión de actos de música, color y pólvora vinculados al Castillo-Fortaleza, uno de los grandes elementos patrimoniales y simbólicos de Santa Pola.
Una fiesta con raíces en el siglo XIX
Los Moros y Cristianos santapoleros no son una celebración improvisada ni una tradición reciente. Las propias fuentes municipales sitúan las primeras referencias a las celebraciones patronales en el siglo XIX, mientras que la primera referencia documental localizada específicamente sobre los Moros y Cristianos aparece en un programa de festejos de 1961, en el que ya se recogía un asalto al Castillo protagonizado por los Piratas de Villajoyosa.
Con el paso de las décadas, la fiesta fue adquiriendo personalidad propia hasta convertirse en uno de los grandes acontecimientos del calendario de Santa Pola.
Uno de sus principales elementos diferenciadores es precisamente su relación con el Castillo-Fortaleza del siglo XVI, declarado Bien de Interés Cultural y situado en el centro histórico de la localidad. El monumento no es solamente el escenario de las embajadas y las batallas simuladas: forma parte de la propia identidad de estas fiestas.
Una fiesta reconocida por su valor turístico
Las Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de Loreto cuentan desde 2025 con la declaración de Fiestas de Interés Turístico Autonómico de la Comunitat Valenciana. La distinción reconoce, entre otros aspectos, su tradición, participación ciudadana, singularidad, cultura musical, indumentaria y capacidad de atracción turística.
La declaración también pone en valor la relación de las fiestas con la cultura marinera de Santa Pola, su patrimonio y la participación de generaciones de festeros que mantienen viva la celebración.
Y quizá eso sea lo que más se percibe cuando uno está en la calle durante una noche como la de ayer. La fiesta no está solamente en el desfile. Está en quienes esperan durante horas sentados en las aceras, en las familias que salen juntas, en los niños que miran pasar las escuadras, en la música que acompaña cada paso y, sobre todo, en los festeros que llevan meses esperando este momento.
Santa Pola todavía tiene mucha fiesta por delante
Con la Entrada de Moros y Cristianos terminó anoche el bloque central dedicado a los dos bandos, pero las fiestas continúan.
Este viernes 4 de septiembre, la programación incluye a las 10:00 horas un pasacalles musical y la visita a las calles participantes en el concurso de calles engalanadas. Por la noche, a las 22:00 horas, llegará el tradicional Sopar del Cabasset en la calle Elche, además de las actividades previstas en kábilas, cuartelillos y barracas.
Después llegarán nuevas propuestas festivas durante el fin de semana, entre ellas las actividades infantiles, el Correfocs y el Desfile Multicolor del domingo 6 de septiembre. Los últimos días estarán dedicados especialmente a la Virgen de Loreto, patrona de Santa Pola, con la ofrenda, la serenata, los actos religiosos y la tradicional procesión del 8 de septiembre.
Pero la noche de ayer quedará como una de esas noches en las que Santa Pola demuestra, sin necesidad de explicaciones, por qué sus fiestas forman parte de la identidad de la localidad.
La música ya sonaba cuando llegué. Después fueron apareciendo los colores, las escuadras, los trajes, las carrozas y las caras de quienes llevan todo un año esperando este momento. Durante unas horas, las calles dejaron de ser simplemente calles para convertirse en territorio festero. Y mientras el desfile avanzaba, solo quedaba mirar, escuchar y disfrutar.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS