Santa Pola revive la emoción de la Embajada Mora y la Sostracà en sus fiestas patronales

Embajada Mora y Sostracà en las Fiestas de Santa Pola 2025

Santa Pola volvió a sumergirse ayer por la tarde en la historia con una de las jornadas más intensas de las Fiestas Patronales y de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de Loreto, declaradas de Interés Turístico Autonómico.

A las 19:00 horas dio comienzo la Entrada de Cargos Festeros, que partió desde la calle Elche, esquina con Ramón y Cajal, hasta el Castillo-Fortaleza. Fue un momento de gran expectación, con vecinos y visitantes llenando las calles para ver desfilar a los representantes de cada comparsa. La emoción se palpaba en el ambiente, pues se trataba del preludio de uno de los actos más simbólicos y esperados de las fiestas.

Frente a la imponente fortaleza, la Embajadora Mora, acompañada por su escolta, pidió con firmeza la rendición del Castillo al Bando Cristiano en un parlamento lleno de dramatismo y solemnidad. Fue un instante de gran carga simbólica, en el que la palabra, la tradición y el papel de los festeros se unieron para trasladar al público a tiempos de luchas y conquistas.

El momento álgido llegó con la Sostracà, la recreación de la guerrilla con disparos de arcabucería que resonaron desde la calle Muelle hasta el Castillo. El estruendo de la pólvora, el humo y la pasión de los participantes ofrecieron un espectáculo vibrante, que culminó con la rendición de la fortaleza y la toma del Castillo por las tropas moras.

La tarde continuó con la Entrada Mora y la Retirada Cristiana: el bando moro avanzó desde el Puerto por la calle del Muelle hasta el Castillo, mientras que el bando cristiano emprendía la retirada hacia el Puerto. Fue un desfile lleno de color, música y sentimiento festero, que arrancó aplausos y sonrisas entre quienes lo vivieron desde las aceras.

Cada año, estos actos no solo mantienen viva una tradición histórica, sino que también refuerzan el orgullo de un pueblo que sabe transmitir su cultura de generación en generación. Santa Pola volvió a demostrar que sus fiestas son un punto de encuentro donde la historia, la devoción y la convivencia se entrelazan, ofreciendo a todos una experiencia que va mucho más allá del espectáculo.

Paco Ciclón / AFPRESS

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