Sixto Marco el artista que llevó el alma de Elche a la pintura y la escultura

Hablar de Sixto Marco (1916-2002) es evocar a una figura clave en la historia cultural de Elche, un creador polifacético que encarnó el espíritu artístico y popular de su ciudad. El cariño y el respeto de los ilicitanos quedó patente en su despedida multitudinaria: “El pueblo de Elche se volcó ayer en el último adiós a Sixto Marco, pintor y escultor ilicitano e hijo predilecto de la ciudad”. Este homenaje demuestra cómo el legado de Marco está grabado en la memoria colectiva. De hecho, la ciudad le dedicó homenajes en vida –fue nombrado “Hijo Predilecto” en 1999– y, tras su muerte, una estatua de bronce en su honor preside la plaza del Museo de Arte Contemporáneo de Elche. En ella se recuerda que fue “uno de los fundadores del Grup d’Elx y del museo, carismático personaje muy querido en la ciudad”. El relato de su vida artística se entrelaza así con la propia historia moderna de Elche.

Un creador tardío pero apasionado

Aunque nació en Elche el 25 de enero de 1916, Sixto Marco no se dedicó al arte de manera profesional hasta los años cincuenta. Antes de ello, compaginó diversas ocupaciones (se le recuerda como poeta, futbolista o incluso zapatero). Fue a partir de mediados de siglo cuando dio los primeros pasos como pintor: su primera exposición oficial fue el 16 de abril de 1956 en Alicante, donde mostró 30 óleos centrados en escenas del Misteri d’Elx. Esa muestra inicial, dedicada a la gran Fiesta medieval de Elche, revela ya dos pasiones de Marco: el arte contemporáneo y las raíces tradicionales de su pueblo. Gracias al éxito de aquella muestra, emprendió viajes por Europa (París, Ámsterdam, Italia…) para empaparse de corrientes artísticas internacionales.

Sixto Marco pintor y escultor de Elche

Con el tiempo, Marco fue consolidando un estilo propio. Trabajó principalmente la pintura y la escultura con influencias cubistas, un estilo que él mismo llamaba “microcósmico” por su concentración en mundos simbólicos reducidos. En sus obras se aprecian abstracción geométrica y un rico sentido poético; figuras humanas y motivos naturales se entremezclan en composiciones que aún hoy emocionan por su fuerza y originalidad. Como apuntó el historiador Patricio Falcó, amigo de Sixto, este artista “creó su propio estilo” alcanzando “cotas de originalidad” únicas.

El tríptico S/T (1976), obra de Sixto Marco conservada en el Museu d’Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés, ejemplifica su estilo cúbico-microcósmico. Este lienzo pintado con óleo muestra figuras humanas y elementos vegetales combinados de forma simbólica. Es un claro ejemplo de cómo Marco integraba la figura humana en un pequeño universo poético, reflejo de su interés por explorar la “imagen del hombre” como eje de su obra. En palabras del propio artista, creía que el arte debía ser accesible “al pueblo llano”, por lo que sus cuadros, aunque vanguardistas en técnicas, siempre buscaban conectar con la vida cotidiana de la gente.

El Grup d’Elx: modernidad local

Elche, como otras ciudades españolas de la posguerra, veía nacer grupos de artistas comprometidos con la renovación cultural. En este contexto, Sixto Marco fue pionero en su tierra. En 1947 figuró entre los fundadores iniciales del Grup d’Elx, junto a jóvenes como Joan Castejón, Albert Agulló y Antoni Coll. El grupo, consolidado en 1969 con Marco, Coll, Agulló y Castejón, impulsó el arte moderno en la ciudad con exposiciones colectivas entre 1966 y 1975. Su manifiesto de 1969 enfatizaba la responsabilidad social del artista y buscaba un lenguaje capaz de expresar la “nueva realidad” de la época. La unión con otros creadores le permitió a Marco experimentar nuevos caminos plásticos y compartir escenario cultural.

Aquel impulso llegó a concretarse en instituciones importantes. Precisamente en la primera exposición del Grup d’Elx (1969) se planteó la creación de un Museo Ilicitano de Arte Actual, una idea que el Ayuntamiento acabó apoyando. Así nació el actual Museo de Arte Contemporáneo de Elche (inaugurado en 1980), del que Marco fue cofundador. No es casualidad que frente al edificio del museo se erija hoy su escultura: “la escultura del pintor Sixto Marco”, sentado en su banco, recuerda su aportación fundacional. En conjunto, el legado del Grup d’Elx –del que Marco fue la figura visible– creó “las bases del arte moderno ilicitano” de las décadas de 1960 y 1970.

Sixto Marco pintor y escultor de Elche

Un arte entre tradición y vanguardia

A lo largo de su carrera, Sixto Marco supo unir modernidad y arraigo local. Por un lado, participó activamente en la fiesta mayor de la ciudad: durante 25 años interpretó el papel de San Juan en el Misteri d’Elx, esa representación sacro-lírica medieval que cada agosto se celebra en la Basílica de Santa María. Este profundo conocimiento de la festividad marcó su inspiración pictórica: no en vano, su primer gran cuerpo de obras giró en torno a escenas del Misteri. En 2016, con motivo del centenario de su nacimiento, la Universidad Miguel Hernández organizó exposiciones dedicadas a esas conexiones. La muestra “Les Bambolines del Misteri” reconstruyó su relación con la Festa mediante audiovisuales del Misteri e imágenes de la representación, mientras que la exposición “Antología política” recogía sus obras de los años setenta con temática social y simbólica.

Sixto Marco pintor y escultor de Elche
Escuela de pintura Hort del Xocolater, con Sixto Marco. Excursión al campo para pintar. Año 1984,aprox

Por otro lado, Marco permaneció siempre ligado a su ciudad de forma activa. El alcalde Diego Macià destacó su “incansable trabajo a favor de la ciudad”, mencionando su implicación en la Capilla del Misteri, la Coral Illicitana, la junta directiva del Elche C.F., e incluso en la creación del Museo de Arte Moderno y la Escuela de Pintura Hort del Xocolater, “instituciones que impulsó directamente”. Además, colaboró con el Patronato del Misteri no solo como artista sino como gestor: llegó a asistir a las reuniones como patrono, donde incluso tomaba apuntes y las ilustraba con dibujos (con su característico sarcasmo). Estas actividades ponen de manifiesto el perfil de Marco como ciudadano comprometido, siempre empeñado en divulgar el arte entre todas las capas sociales.

Reconocimientos y memoria imborrable

Elche reconoció en vida el valor de Sixto Marco. En 1999 se le otorgó el título de Hijo Predilecto de la ciudad, la distinción honorífica más alta (además de la Palma de Plata y el Dátil de Oro). A su muerte en enero de 2002, la ciudad lo homenajeó izando bandera a media asta en el ayuntamiento y trasladando su féretro –ataviado con el hábito de San Juan– al escenario del Misteri. En el sepelio, el director del Museo de Arte Moderno de Elche, Juan Llorens, lanzó un deseo: “que su obra sea reunida y difundida sobre todo entre los más jóvenes”. Ese llamado sigue vigente: sus pinturas y esculturas, repartidas entre colecciones públicas y privadas, conforman un patrimonio artístico del que aún queda mucho por difundir.

Sixto Marco pintor y escultor de Elche

Algunas de sus obras se conservan en museos cercanos: por ejemplo, el Museu d’Art Contemporani Vicente Aguilera Cerni (MACVAC) de Vilafamés alberga piezas suyas de los setenta. También el propio Museo de Elche mantiene su memoria: además del museo que cofundó, existe un instituto de secundaria y una calle con su nombre. En cada rincón de la ciudad, desde la escultórica broncínea de su plaza hasta los relatos de quienes lo conocieron, late el testimonio de un hombre apasionado por el arte. Como escribió el diario El País, Marco fue “el máximo representante del arte moderno en Elche”, un referente cultural cuya trayectoria permite comprender el auge de la creatividad ilicitana del siglo XX.

Sixto Marco pintor y escultor de Elche

Aún hoy, su figura inspira a nuevas generaciones de artistas de Elche. Los eventos programados en torno a su centenario –exposiciones, conferencias y homenajes– reflejan cómo su legado sigue vivo. Tras más de cincuenta años de creación intensa, Sixto Marco dejó un mensaje claro: el arte debe dialogar con su tiempo sin olvidar las raíces que lo nutren. En cada trazo y cada escultura transmitió ese amor profundo por Elche, ciudad que fue su musa eterna.

 

Fotografías: OpenAi

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