Hay momentos en los que la tecnología deja de ser fría para convertirse en algo casi mágico. Eso es lo que está ocurriendo estos días en el DinoPark Algar, donde por primera vez los visitantes pueden encontrarse cara a cara con un dinosaurio… que camina.
Desde el pasado 1 de mayo, este parque situado en Callosa d’en Sarrià, muy cerca de Benidorm, ha incorporado una de sus propuestas más llamativas hasta la fecha: un Stegosaurus robótico andante, desarrollado en colaboración con la empresa tecnológica Machine Planet.
No es un simple robot ni una figura más. Es una recreación sorprendentemente realista de una cría de estegosaurio que no solo se mueve, sino que interactúa con el entorno. Mide 1,8 metros de largo, pesa 25 kilos y cuenta con cabeza y cola móviles, efectos de sonido y un sistema propio de refrigeración y alimentación. Incluso puede desplazarse a una velocidad de hasta 12 kilómetros por hora.
Pero lo que realmente cambia la experiencia es cómo se presenta. Este dinosaurio no aparece solo. Va acompañado de un “DinoRanger”, un guía que mezcla entretenimiento y divulgación, y que actúa como cuidador del animal ante los más pequeños y como narrador para los adultos. Esa combinación convierte el paseo del dinosaurio en algo más que un espectáculo: es una historia en movimiento que se vive en directo.
Cada hora en punto, siempre que el tiempo lo permita, el Stegosaurus sale a recorrer el parque. Y ahí es donde ocurre algo curioso: deja de ser una atracción más para convertirse en una experiencia que engancha tanto a niños como a mayores. Porque ver un dinosaurio moverse a tu lado, aunque sepas que es una máquina, sigue despertando esa mezcla de sorpresa y fascinación que nunca desaparece.
El estegosaurio es, además, uno de los dinosaurios más reconocibles de la historia. Sus placas dorsales y su silueta lo han convertido en un icono del mundo jurásico. Ahora, en el DinoPark Algar, ese icono ya no es solo una imagen estática: se mueve, suena y se deja observar de cerca.
Este avance se suma a la trayectoria del parque, que lleva más de 20 años acercando el mundo de los dinosaurios a familias de toda Europa, con presencia en países como España, República Checa, Hungría o Eslovaquia. A lo largo de ese tiempo, ha combinado ocio y aprendizaje con propuestas que van desde figuras a tamaño real hasta cine 3D o zonas de paleontología.
Ahora, con esta incorporación, el parque da un paso más allá: convertir la visita en algo más vivo, más cercano y, sobre todo, más difícil de olvidar.

