Cada 4 de agosto, Elche mira de nuevo hacia La Alcudia, el lugar donde hace 129 años, en 1897, apareció una de las obras más importantes de la arqueología española: la Dama de Elche. No se trata solo de recordar el descubrimiento de un busto ibérico de extraordinario valor artístico, sino de volver al origen de una historia que marcó para siempre la identidad de la ciudad y la proyectó al mundo.
Este martes 4 de agosto, la Real Orden de la Dama de Elche, con la colaboración de distintas entidades, ha organizado una jornada conmemorativa abierta a toda la ciudadanía para rendir homenaje a la pieza más universal del patrimonio ilicitano.
La programación comenzará a las 11:00 horas en la plaza de Nieves Piñol, con una mesa conmemorativa del 129 aniversario del descubrimiento de la Dama de Elche. Durante la mañana estará presente la Dama Viviente, habrá un photocall, reparto de obsequios, cuentos, pulseras y programas de fiestas. Además, el acto contará con la actuación del Grupo de Coro y Danza de la Casa de Andalucía.
Un viaje al lugar donde comenzó la historia
La parte más emotiva de la jornada llegará por la tarde. A las 18:30 horas partirán autobuses desde el Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE) para trasladar gratuitamente a quienes deseen asistir al acto que tendrá lugar en el yacimiento arqueológico de La Alcudia, escenario del histórico hallazgo.
A las 20:00 horas está prevista la tradicional visita conmemorativa al lugar del descubrimiento, donde la Dama Viviente depositará el simbólico ramo de flores que cada año recuerda aquel momento histórico del verano de 1897.
El acto estará acompañado por una actuación musical de la Camerata «Nuestra Señora de la Merced», además de una exposición de los lienzos que forman parte de la colección «La Dama en las Balconadas del Raval». La jornada concluirá con una cohetà, tras la que se ofrecerá un refresco a los asistentes. El regreso de los autobuses hacia Elche está previsto para las 21:00 horas.
El descubrimiento que dio la vuelta al mundo
La historia de la Dama de Elche comenzó el 4 de agosto de 1897, cuando el joven Manuel Campello Esclápez, conocido popularmente como Manolico, trabajaba en unas labores agrícolas en la finca de La Alcudia y encontró accidentalmente el busto enterrado entre la tierra.
La noticia corrió rápidamente por la ciudad y muy pronto despertó el interés de arqueólogos y especialistas. Apenas unas semanas después, la escultura fue adquirida por el arqueólogo francés Pierre Paris para el Museo del Louvre, donde permaneció durante más de cuatro décadas.
No sería hasta 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, cuando la Dama regresó a España como parte de un intercambio de obras de arte entre los gobiernos español y francés. Desde entonces forma parte de las colecciones estatales y actualmente se conserva en el Museo Arqueológico Nacional, en Madrid.
Mucho más que una escultura
La Dama de Elche está considerada una de las grandes joyas del arte ibérico. Datada entre los siglos V y IV antes de Cristo, sigue despertando el interés de investigadores por cuestiones que aún hoy continúan abiertas, como su función original o la identidad de la figura representada.
Su riqueza escultórica, la complejidad de su indumentaria, los característicos rodetes laterales y la calidad de su ejecución la han convertido en uno de los grandes símbolos del patrimonio arqueológico español.
Pero para los ilicitanos representa algo más profundo. La Dama es memoria, identidad y orgullo colectivo. Es la imagen que acompaña a generaciones enteras y que ha servido para dar a conocer el nombre de Elche mucho más allá de nuestras fronteras.
Una celebración que mantiene viva la memoria
Cada aniversario del hallazgo recuerda que el patrimonio no solo se conserva en los museos, sino también en la memoria de quienes siguen transmitiendo su historia. La conmemoración del 4 de agosto se ha convertido en una cita habitual para muchos vecinos, que aprovechan la jornada para regresar al lugar exacto donde comenzó una de las páginas más importantes de la historia ilicitana.
Mientras miles de personas disfrutan estos días de las Fiestas de Agosto, La Alcudia vuelve a convertirse por unas horas en el epicentro de la historia de la ciudad, recordando que allí, hace ahora 129 años, apareció una escultura que acabaría convirtiéndose en el mayor emblema arqueológico de Elche.
