Hay avances médicos que, sin hacer ruido, cambian por completo la vida de quienes los necesitan. Es el caso de la nueva técnica que ya se está aplicando en el Hospital Universitario del Vinalopó, donde el equipo de cirugía torácica ha comenzado a realizar la extracción de la primera costilla mediante una única incisión y con apoyo de vídeo, lo que supone un paso importante en la cirugía mínimamente invasiva.
Este procedimiento, basado en la videotoracoscopia (VATS), permite intervenir el tórax a través de pequeñas incisiones —de no más de dos centímetros— utilizando una cámara de alta definición. Gracias a ello, los cirujanos pueden trabajar con mayor precisión y menor agresividad para el paciente, reduciendo de forma notable tanto el dolor postoperatorio como el tiempo de recuperación.
Pero más allá de lo técnico, lo relevante está en lo que supone para las personas. Esta intervención está especialmente indicada para pacientes que padecen el síndrome del desfiladero torácico, una afección que se produce cuando los nervios o los vasos sanguíneos que pasan entre la clavícula y la primera costilla quedan comprimidos. Esa presión puede provocar dolor, hormigueo, debilidad en el brazo e incluso problemas circulatorios que afectan al día a día de quienes lo sufren.
Hasta ahora, muchos de estos casos resultaban complejos de abordar o no encontraban una solución definitiva con otros tratamientos. La incorporación de esta técnica ofrece una alternativa eficaz en situaciones donde las opciones previas no habían dado el resultado esperado.
El hospital ya ha comenzado a aplicar este procedimiento de forma habitual, integrándolo en su cartera de servicios quirúrgicos. Detrás de este avance hay un trabajo previo importante de formación especializada del equipo médico, que ha contado con la colaboración del doctor José Ramón Cano, cirujano torácico del Hospital Insular de Las Palmas de Gran Canaria.
Su experiencia ha sido clave, especialmente en el uso de un instrumento quirúrgico específico, el llamado costotomo, diseñado para facilitar el acceso a la cavidad torácica y simplificar una intervención considerada de alta dificultad. La combinación de esta herramienta con la experiencia acumulada en videotoracoscopia ha permitido dar este salto cualitativo.
En palabras del doctor Córcoles, jefe del Servicio de Medicina Torácica del Hospital Universitario del Vinalopó, el objetivo es claro: incorporar técnicas que mejoren la seguridad del paciente y aceleren su recuperación. La posibilidad de abordar casos complejos con procedimientos menos invasivos marca una diferencia importante en la evolución posterior de los pacientes.
Además, el hecho de que la intervención requiera solo una pequeña incisión no solo reduce el riesgo de complicaciones, sino que también deja cicatrices mucho más discretas, algo que cada vez valoran más los pacientes.
Con la incorporación de esta técnica, el Hospital Universitario del Vinalopó sigue reforzando su apuesta por la innovación y la mejora continua. No se trata solo de aplicar nuevas tecnologías, sino de hacerlo con un enfoque claro: ofrecer soluciones reales a problemas complejos, con mayor seguridad y mejores resultados.
Este tipo de avances, que ya forman parte del día a día del hospital, reflejan cómo la medicina evoluciona hacia procedimientos cada vez menos invasivos, más precisos y centrados en el bienestar del paciente.

