Los vecinos de Els Cremats superan las 1.000 firmas y reclaman soluciones definitivas a los malos olores

La concentración celebrada este sábado en la plaza de Baix vuelve a poner sobre la mesa un problema que los afectados aseguran sufrir desde hace 25 años y que sigue condicionando su vida cotidiana

Los vecinos afectados por los malos olores de la planta de tratamiento de residuos de Els Cremats volvieron a alzar la voz este sábado 17 de octubre en la plaza de Baix. La concentración, convocada por la Asociación de Vecinos Afectados por los Olores de Els Cremats d’Elx, sirvió para dar visibilidad a una reivindicación que lleva años pendiente de una solución que convenza a quienes viven en las zonas afectadas.

La asociación ha superado las 1.000 firmas de apoyo en apenas dos meses y cuenta actualmente con 84 socios, según la información publicada tras la movilización. Detrás de estas cifras hay vecinos que reclaman algo tan cotidiano como poder abrir las ventanas de sus casas, disfrutar de sus terrazas o pasar tiempo al aire libre sin tener que soportar episodios de malos olores.

El mensaje de la convocatoria era directo: «¡No más malos olores!». Y el lugar elegido tampoco era casual. Los afectados llevaron su protesta hasta el centro de la ciudad para pedir que las administraciones escuchen sus reclamaciones y den respuestas concretas a una situación que, según denuncian, se prolonga desde hace aproximadamente un cuarto de siglo.

Una situación que los vecinos aseguran que no ha mejorado lo suficiente

Las quejas proceden principalmente de residentes de las pedanías del norte del Camp d’Elx. La asociación sostiene que los episodios de malos olores se han intensificado durante los últimos meses y que, en determinadas ocasiones, obligan a cerrar puertas y ventanas y dificultan permanecer en los espacios exteriores de las viviendas.

Los afectados también han advertido de que las molestias no se limitan a las zonas más próximas a la instalación, sino que se perciben en otros puntos, como el entorno del Parque Empresarial y el norte de Altabix. Estas son denuncias vecinales cuyo alcance debe determinarse mediante controles y estudios técnicos que permitan conocer con precisión el origen y la extensión de los episodios.

El problema no es nuevo. Durante los últimos años se han anunciado diferentes actuaciones para reducir los olores de la planta. El Consorcio de Residuos del Baix Vinalopó informó en octubre de 2025 de medidas relacionadas con el tratamiento de los lixiviados, el cerramiento de la nave de fermentación, la mejora de procesos, la cubrición de la balsa y la creación de una pantalla vegetal. También comunicó la puesta en marcha de herramientas de seguimiento ambiental y de un canal para recibir avisos ciudadanos.

Sin embargo, la asociación considera que estas actuaciones no han conseguido resolver definitivamente las molestias. Por eso, los vecinos insisten en que no basta con anunciar nuevas medidas: quieren conocer cuáles se han ejecutado, qué resultados han dado y qué queda por hacer.

Piden una reunión con el alcalde y más transparencia

Una de las principales reivindicaciones de los afectados es mantener una reunión con el alcalde, Pablo Ruz, para trasladarle directamente la situación y reclamar una mayor implicación de las administraciones responsables.

Los vecinos piden también que se realicen mediciones independientes, que se amplíen los puntos de control y que los resultados estén disponibles para la ciudadanía. Consideran necesario aclarar de dónde proceden los olores, qué factores intervienen en cada episodio y qué actuaciones permitirían evitar que se repitan.

La petición de información incluye conocer mejor las cantidades y la procedencia de los residuos que se reciben y se tratan en las instalaciones. El objetivo es que las decisiones se apoyen en datos verificables y que los residentes puedan comprobar si las medidas adoptadas están dando resultado.

La preocupación vecinal ha llegado también al debate político municipal. Compromís anunció el 14 de octubre que llevará al próximo pleno una moción con propuestas como una auditoría ambiental independiente, más sensores, la publicación de los datos de emisiones, una barrera vegetal más eficaz y un plan integral de modernización ambiental con presupuesto, calendario e indicadores públicos.

La formación plantea, además, crear una mesa de seguimiento en la que participen las administraciones implicadas, las asociaciones vecinales y las organizaciones ecologistas. Se trata de propuestas políticas que deberán debatirse, pero que muestran que la problemática continúa presente en la agenda municipal.

Un problema que necesita respuestas, no solo promesas

La gestión de los residuos es un servicio necesario para toda la sociedad, pero también debe desarrollarse con garantías para quienes viven cerca de las instalaciones. Ambas cuestiones deben poder convivir sin que los vecinos tengan que asumir indefinidamente unas molestias que denuncian desde hace tantos años.

La concentración del sábado ha vuelto a poner el foco sobre esa realidad. Las más de 1.000 firmas reunidas por la asociación reflejan el respaldo que ha conseguido su reclamación, aunque la solución tendrá que llegar mediante actuaciones concretas, controles fiables y una coordinación efectiva entre los organismos responsables.

Ahora queda por ver qué respuesta reciben los afectados y qué medidas adicionales se adoptan para resolver el problema. Los vecinos quieren que sus quejas se traduzcan en resultados que puedan comprobar en su vida diaria.

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