El Pleno del Ayuntamiento de Elche ha dado luz verde al Reglamento de Carrera Profesional Horizontal y Evaluación del Desempeño, una herramienta que, sobre el papel, busca algo bastante concreto: que la administración municipal funcione mejor, que su plantilla vea reconocido su trabajo y que todo eso termine repercutiendo en un mejor servicio a la ciudadanía.
La medida salió adelante con los votos favorables de PP y Vox y con la abstención de la oposición. Pero más allá del resultado político, lo importante está en lo que supone este paso para la organización interna del Ayuntamiento. Porque no se trata solo de un nuevo reglamento administrativo. Se trata de implantar un modelo que permita valorar la trayectoria profesional, el rendimiento, el cumplimiento de objetivos y el desarrollo de los trabajadores municipales sin necesidad de cambiar de puesto para progresar dentro de la estructura pública. Esa es, precisamente, la lógica de la llamada carrera profesional horizontal, prevista en el Estatuto Básico del Empleado Público y vinculada a sistemas objetivos de evaluación del desempeño.
Un compromiso que llevaba tiempo encima de la mesa
El concejal de Recursos Humanos, Juan de Dios Navarro, defendió el reglamento como el resultado de 18 meses de trabajo intenso, en los que, según explicó, se han celebrado más de 25 reuniones con departamentos municipales, sindicatos y funcionarios. No es un detalle menor, porque este tipo de herramientas rara vez salen adelante si no hay una fase previa larga de negociación, ajuste técnico y búsqueda de consensos internos.
Navarro recordó además que esta era una de las promesas adquiridas al inicio de la legislatura, junto a otros compromisos laborales importantes como la estabilización del personal y la implantación de la jornada de 35 horas. En ese sentido, el gobierno local quiere presentar esta aprobación como una pieza más dentro de una hoja de ruta que persigue modernizar la maquinaria municipal y mejorar su funcionamiento desde dentro.
Y ahí está probablemente una de las claves de fondo. Porque cuando se habla de “modernizar la administración”, muchas veces la expresión suena abstracta, casi automática. Pero en la práctica suele traducirse en algo bastante más tangible: procedimientos más claros, estructuras más ordenadas, mejores incentivos internos y herramientas que permitan medir si el trabajo público está respondiendo o no a los objetivos marcados.
Qué significa realmente la carrera profesional horizontal
Aunque el nombre pueda sonar técnico, la idea es relativamente sencilla. La carrera profesional horizontal permite que un empleado público pueda progresar y ver reconocido su desarrollo profesional sin necesidad de ascender a otro puesto distinto. Es decir, no todo el crecimiento profesional pasa por cambiar de cargo o escalar jerárquicamente; también puede reconocerse la experiencia, el compromiso, la formación, la calidad del trabajo y el rendimiento dentro del puesto que ya se ocupa. Ese modelo está contemplado en la legislación básica estatal y en la normativa valenciana de función pública, que vinculan esta progresión a criterios de igualdad, mérito, capacidad, transparencia y objetividad.
En el caso del Ayuntamiento de Elche, el nuevo reglamento se apoyará en un sistema de evaluación del desempeño, un concepto que en la administración pública hace referencia al procedimiento mediante el cual se valora la conducta profesional, el rendimiento y el logro de resultados del personal. La propia normativa establece que esa evaluación debe realizarse con garantías de imparcialidad, no discriminación y objetividad, y que sus efectos pueden repercutir en la carrera profesional, la formación o incluso determinados complementos retributivos.
Una administración más ágil, pero también más reconocida
Desde el equipo de gobierno se insiste en que el objetivo de esta medida no es solo organizativo, sino también humano. En otras palabras: no se trata únicamente de exigir más, sino también de reconocer mejor. Y esa parte es importante en un momento en el que muchas administraciones públicas siguen arrastrando debates sobre falta de incentivos, desgaste profesional, burocracia excesiva o dificultad para adaptar sus estructuras a las necesidades actuales.
Juan de Dios Navarro defendió precisamente esa doble idea: por un lado, mejorar el rendimiento del personal municipal; por otro, reconocer su evolución profesional. Según la visión del gobierno local, ambos elementos van de la mano. Si el sistema está mejor organizado y el trabajo de la plantilla se valora con criterios claros, la consecuencia debería ser una administración más eficaz y, en teoría, un mejor servicio para el vecino que acude a una ventanilla, tramita un expediente o espera una respuesta municipal.
No es casual que el reglamento llegue después de un proceso largo de elaboración. Ya en febrero, el Ayuntamiento había dado pasos previos para su implantación tras su paso por la Mesa General de Negociación, donde participaron los sindicatos UGT, CSIF, USO CV y CCOO, lo que ya apuntaba a que la medida venía cocinándose desde hacía tiempo antes de aterrizar definitivamente en el pleno.
Un cambio interno que puede notarse fuera
Lo verdaderamente relevante de este tipo de acuerdos no suele medirse el día en que se aprueban, sino meses después, cuando toca comprobar si esa modernización prometida se traduce o no en una administración más ágil, más resolutiva y más cercana. Porque la ciudadanía rara vez entra en el detalle de un reglamento interno, pero sí nota —y mucho— si un trámite se resuelve antes, si una respuesta llega a tiempo o si una estructura pública funciona con más claridad y menos fricción.
Por eso, la aprobación del Reglamento de Carrera Profesional Horizontal y Evaluación del Desempeño tiene una lectura que va más allá de los despachos municipales. Habla también de cómo quiere organizarse el Ayuntamiento de Elche para los próximos años y de qué modelo de administración quiere proyectar: uno más actualizado, más medible, más profesionalizado y, al menos en teoría, mejor preparado para responder a lo que hoy se le exige a un gran municipio como Elche.
Ahora quedará por ver cómo se aplica, cómo se desarrolla y, sobre todo, si esa mejora interna acaba notándose donde realmente importa: en el servicio diario que recibe el ciudadano.