Els Cremats vuelve a poner a prueba la paciencia de los vecinos y las promesas de las administraciones

malos olores de Els Cremats en Elche

Los afectados por los malos olores de la planta de residuos se concentran este sábado en la Plaza de Baix para exigir soluciones definitivas, controles independientes y transparencia. Después de años de denuncias y medidas anunciadas, el conflicto sigue abierto y la paciencia vecinal está cada vez más agotada.

Hay problemas que no deberían prolongarse durante años. Y menos aún cuando afectan a algo tan básico como poder disfrutar de tu casa, abrir las ventanas o pasar el día en tu propia pedanía sin tener que soportar malos olores.

Eso es lo que denuncian los vecinos afectados por la planta de tratamiento de residuos de Els Cremats, una instalación cuyo funcionamiento lleva años generando quejas entre residentes de distintas zonas del norte del Camp d’Elx. Un problema que vuelve a ocupar el centro del debate municipal y que hoy, sábado 17 de octubre, lleva a los afectados hasta la Plaza de Baix.

La convocatoria está prevista a las 12:00 horas y parte de la Asociación de Afectados por los Olores de la Planta Els Cremats d’Elx, constituida legalmente este año para dar mayor respaldo y continuidad a una reivindicación que los residentes llevan mucho tiempo manteniendo.

El mensaje de la protesta no necesita demasiadas explicaciones: «¡No más malos olores!». Detrás de esas palabras hay vecinos que reclaman que las administraciones dejen de limitarse a anunciar actuaciones y demuestren, con resultados comprobables, que el problema se está solucionando.

Muchos anuncios, pero los vecinos siguen reclamando soluciones

Para entender el enfado actual hay que mirar atrás. En febrero de 2025, el alcalde, Pablo Ruz, mantuvo una reunión con vecinos de las zonas afectadas, representantes del Consorcio de Residuos del Baix Vinalopó y responsables técnicos. Sobre la mesa se pusieron varias medidas para reducir los olores, entre ellas actuaciones sobre la balsa de lixiviados, la monitorización ambiental, la plantación de arbolado y la posibilidad de instalar filtros en determinadas naves.

Aquella reunión debía contribuir a encauzar una situación que ya entonces provocaba un profundo malestar. Sin embargo, las dudas no desaparecieron. En aquellas mismas fechas, representantes vecinales expresaron públicamente su desconfianza y reclamaron más inversión, actuaciones integrales y garantías de que los compromisos se cumplirían.

El Consorcio comunicó posteriormente que había introducido cambios en el tratamiento de los lixiviados, cubierto la balsa, cerrado la nave de fermentación y realizado mejoras en distintos procesos de la planta. También informó de la creación de una pantalla vegetal y de herramientas para registrar avisos vecinales y controlar determinadas condiciones ambientales.

Es importante reconocer que esas actuaciones se anunciaron y que el Consorcio defendió que habían contribuido a reducir las quejas. Pero también hay que escuchar a quienes continúan denunciando las molestias.

La pregunta que hoy sigue sin respuesta satisfactoria para los afectados es muy sencilla: ¿qué falta por hacer para que los malos olores dejen de formar parte de su vida cotidiana?

Porque una cosa es anunciar medidas y otra muy distinta es demostrar que han resuelto definitivamente el problema. Y cuando los vecinos siguen reclamando una intervención más eficaz, no basta con remitirse a las actuaciones realizadas en el pasado.

malos olores de Els Cremats en Elche

 

Las quejas vuelven a poner en cuestión la eficacia de las medidas

Las denuncias no se han quedado en una protesta aislada. En septiembre de 2026, los afectados volvieron a hacer público su malestar y reclamaron una inspección de la Generalitat, así como acceso a la información sobre los controles ambientales y las auditorías realizadas.

Además, según la información publicada por Elche Ahora el pasado 23 de septiembre, la plataforma vecinal había reunido alrededor de 300 quejas en apenas un mes. La cifra refleja la dimensión de las reclamaciones trasladadas por los afectados, aunque por sí sola no permite determinar el origen exacto de cada episodio ni medir su impacto sanitario.

Los vecinos sostienen que el verano ha sido especialmente complicado y que las molestias continúan pese a las actuaciones anunciadas. Sus denuncias merecen una respuesta clara, documentada y accesible para la ciudadanía.

No se trata de dar por demostradas cuestiones que requieren estudios técnicos. Se trata precisamente de exigir que esos estudios se realicen con garantías, que sus resultados se conozcan y que permitan aclarar de dónde proceden los episodios de olor y qué actuaciones son necesarias para evitarlos.

Porque, si las medidas aplicadas son suficientes, los datos deberían permitir comprobarlo. Y si no lo son, las administraciones responsables deben explicar qué cambios hacen falta y cuándo se van a ejecutar.

malos olores de Els Cremats en Elche

Una auditoría independiente y los datos ambientales sobre la mesa

La discusión ha llegado también al ámbito político. El 14 de octubre, Compromís anunció que presentará una moción en el próximo pleno municipal para reclamar una solución definitiva a los malos olores de Els Cremats.

Entre las propuestas planteadas por su portavoz, Esther Díez, figuran una auditoría ambiental independiente que permita identificar con claridad el origen de los olores, la publicación en tiempo real de los datos de los sensores de emisiones y la instalación de más dispositivos de medición.

La iniciativa incluye asimismo una barrera vegetal más efectiva, un plan integral de modernización ambiental con presupuesto y calendario, e indicadores públicos que permitan comprobar el cumplimiento de las actuaciones. También propone una mesa de seguimiento con participación del Consorcio, el Ayuntamiento, la Generalitat, los colectivos vecinales afectados y las organizaciones ecologistas.

Estas son propuestas políticas, no medidas que deban darse por aprobadas o ejecutadas. Pero ponen sobre la mesa una cuestión fundamental: la ciudadanía necesita información verificable y mecanismos de control, no únicamente explicaciones generales sobre las mejoras realizadas.

La transparencia debe ser una parte esencial de cualquier solución. Los vecinos tienen derecho a conocer qué se está midiendo, qué resultados ofrecen los controles, qué episodios se han detectado y qué medidas se adoptan cuando aparecen nuevas molestias.

Y si las administraciones consideran que las actuaciones actuales funcionan, publicar información comprensible y contrastable es la mejor manera de demostrarlo.

Vivir junto a una instalación de residuos no puede significar resignarse

La planta de Els Cremats presta servicio dentro del sistema de gestión de residuos del Baix Vinalopó. La gestión de la basura es una necesidad colectiva, pero esa necesidad no puede convertirse en una razón para restar importancia a las molestias que denuncian las personas que viven cerca de las instalaciones.

Quienes residen en las pedanías afectadas no deberían tener que escoger entre aceptar la situación o dedicar años a reclamar que se les escuche. Tampoco deberían depender de que el problema vuelva a los titulares para obtener explicaciones o compromisos.

Lo razonable es que exista un plan serio, con actuaciones concretas, plazos públicos, controles independientes y una evaluación transparente de los resultados. Y que las administraciones implicadas expliquen con claridad qué corresponde hacer a cada una, evitando que la responsabilidad se diluya entre organismos.

No se trata de buscar culpables sin pruebas ni de alimentar una polémica política. Se trata de que las personas afectadas puedan comprobar que su problema se está abordando con la urgencia y la seriedad que merece.

Después de tantos años de reclamaciones, los vecinos necesitan hechos que puedan comprobar, no otra promesa que termine perdiéndose con el paso de los meses.

Este sábado, la reivindicación llega al centro de Elche

La concentración de hoy, sábado 17 de octubre, a las 12:00 horas en la Plaza de Baix, pretende trasladar esta protesta al corazón de la ciudad y recordar que el conflicto de Els Cremats continúa abierto.

La asociación convocante llama a la ciudadanía a acudir y apoyar una reivindicación que afecta directamente a los residentes del entorno de la planta, pero que también plantea una cuestión de interés público: cómo se gestionan los residuos y qué garantías existen para proteger la calidad de vida de la población cercana.

El problema no se resolverá con una concentración, pero la movilización puede servir para mantener la atención sobre una situación que los afectados consideran lejos de estar solucionada.

Ahora corresponde a las administraciones y a los responsables de la instalación ofrecer respuestas concretas, facilitar la información pendiente y demostrar, mediante controles fiables, que las medidas adoptadas son suficientes o, si no lo son, poner en marcha las que hagan falta.

Porque los vecinos no están reclamando un privilegio. Están reclamando algo tan elemental como poder vivir sin malos olores y tener la certeza de que quienes deben resolver el problema no van a dejar que el tiempo lo convierta en una molestia habitual que todos terminen dando por inevitable.

La protesta de hoy deja un mensaje claro: Els Cremats no puede seguir siendo una preocupación recurrente para sus vecinos. Ha llegado el momento de pasar de los anuncios a las soluciones, con transparencia, responsabilidades claras y resultados que puedan comprobarse.

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