En la televisión española pocos espacios de actualidad escapan al debate sobre su posible orientación ideológica. Uno de ellos es Espejo Público, el programa de información y análisis de Atresmedia presentado por Susanna Griso, cuya forma de abordar la política nacional ha generado durante años opiniones muy diferentes entre espectadores, periodistas y analistas de medios.
¿Es Espejo Público un programa situado claramente en la política conservadora? La respuesta no es sencilla. El espacio no se define oficialmente como conservador ni como representante de ninguna corriente política concreta, pero sí existe una gran percepción bastante extendida entre sectores progresistas y algunos estudiosos de la comunicación de que su enfoque editorial se encuentra más cercano a posiciones liberales o de centro-derecha en determinados asuntos políticos.
Esta percepción se fundamenta principalmente en tres aspectos: la composición de sus tertulias, la elección de los temas de debate y el enfoque con el que se presentan algunas cuestiones de actualidad.
Una mesa política que genera debate
Uno de los principales argumentos de quienes situamos al programa en una órbita conservadora es el perfil de algunos de sus colaboradores habituales en las mesas de análisis político.
Durante distintas etapas del programa han participado periodistas y comentaristas identificados públicamente con posiciones liberales o conservadoras, entre ellos Francisco Marhuenda, director de La Razón, o periodistas con una línea editorial habitualmente crítica con los gobiernos progresistas.
Para sus críticos, la presencia y el peso de estas voces contribuyen a crear un marco de debate donde predominan posiciones más cercanas al centro-derecha, especialmente en asuntos relacionados con el Gobierno de Pedro Sánchez, los acuerdos parlamentarios con fuerzas independentistas o las políticas impulsadas desde la izquierda.
No obstante, el programa también ha contado con colaboradores de perfiles progresistas o de izquierdas, lo que sus defensores consideran una muestra de pluralidad. La discusión se centra, precisamente, en si ese equilibrio es real o si existe una diferencia de peso entre unas opiniones y otras dentro del espacio.
La importancia de elegir los temas
La orientación de un programa de actualidad no depende únicamente de las opiniones expresadas por sus tertulianos. También influye la selección de los asuntos que ocupan la agenda y el tratamiento que reciben.
Los críticos de Espejo Público señalan que algunos debates tienen una presencia especialmente destacada: la situación política del Gobierno de coalición, las polémicas relacionadas con dirigentes socialistas, los pactos con partidos independentistas o la crítica a determinadas instituciones públicas.
También destacan la atención dedicada a asuntos como la okupación de viviendas, la seguridad ciudadana, la inmigración o la delincuencia, cuestiones que tradicionalmente han formado parte de los discursos políticos conservadores y que suelen tener mayor protagonismo en medios y espacios próximos a esa sensibilidad.
Un debate que forma parte del panorama mediático español
La discusión sobre Espejo Público no es un caso aislado. En España existe desde hace años un debate sobre la orientación política de los medios de comunicación y de los programas de tertulia. La percepción de una línea editorial depende muchas veces de factores como la selección de invitados, el equilibrio entre opiniones, el tono del presentador y la importancia concedida a determinados asuntos.
Por ello, mientras algunos sectores consideran que Espejo Público mantiene una mirada más cercana al liberalismo conservador o al centro-derecha, algunos defienden que se trata simplemente de un programa de actualidad generalista que combina información, entrevistas, opinión y entretenimiento.
No existe una declaración oficial que sitúe a Espejo Público dentro de una ideología conservadora, pero sí existe una gran percepción significativa entre parte de la audiencia y algunos analistas de que su tratamiento de la política nacional presenta, en determinados momentos, una mayor proximidad a posiciones de centro-derecha que a las de la izquierda española.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS