300 toneladas de residuos dejan las Fiestas de Agosto tras ocho días de actividad

Las Fiestas de Agosto han terminado, pero mientras todavía quedan en la memoria las imágenes de la pólvora, la música, los desfiles y las calles llenas de gente, hay otro trabajo mucho menos visible que ha sido fundamental para que la ciudad pudiera recuperar cada mañana su aspecto habitual.

El servicio municipal de limpieza ha recogido durante las fiestas 300 toneladas de residuos, frente a las 287 toneladas contabilizadas el año pasado. Esto supone un incremento del 4,5 %, que el Ayuntamiento relaciona con la mayor afluencia de público registrada en determinados actos festivos.

Detrás de estas cifras hay un importante dispositivo que ha trabajado prácticamente a todas horas. Durante las fiestas se contó con 150 operarios diarios, 40 más que en 2025, distribuidos en diferentes turnos y horarios para atender tanto el centro histórico como los espacios donde se desarrollaban los principales actos.

Porque cuando una ciudad celebra sus fiestas, la fiesta no termina cuando se apagan las luces o desaparece el último cohete. Después toca recoger, barrer, baldear y dejar las calles preparadas para el día siguiente.

Limpiar antes y después de cada gran acto

Las brigadas de limpieza han trabajado antes y después de numerosos actos del programa festivo, desde la Crida y el pregón hasta las entradas y desfiles de Moros y Cristianos, embajadas, alardos, pasacalles, concentraciones, la Gran Charanga, las ofrendas, las mascletaes y los castillos de fuegos artificiales.

También se ha actuado especialmente después de algunos de los momentos más intensos de las fiestas, como la Nit de l’Albà, la Carretillà, la Paella Gigante, la Batalla de las Flores, el Racó de Ocio, la Roà y la procesión-entierro de la Virgen de la Asunción. El dispositivo ha incluido barrido manual y mecánico, baldeo, limpieza a alta presión, hidrolimpiadoras, fregadoras y otros equipos.

Uno de los mayores despliegues se produjo precisamente en torno a la Roà y antes de la procesión del 15 de agosto, cuando más de 60 operarios participaron en las tareas de limpieza posterior.

Para ello se utilizaron camiones cisterna, barredoras mixtas y de distintos tamaños, hidrolimpiadoras, equipos de baldeo de alta presión y agua caliente y fregadoras, entre otros vehículos.

También hubo refuerzo el fin de semana anterior

El dispositivo especial no se limitó a los ocho días principales de las fiestas. Este año también se activó durante los dos días del fin de semana anterior, debido a la elevada presencia de personas en las calles y a la instalación de barras.

Las zonas con actuaciones musicales también requirieron una atención especial. La limpieza se intensificó en los alrededores de la Barraca Municipal, barracas y cábilas, especialmente en la avenida de la Universidad, la avenida de Candalix y otros espacios próximos a los puntos de mayor concentración.

Más contenedores y papeleras en las zonas de mayor afluencia

Otra de las medidas adoptadas fue el refuerzo de los puntos de recogida de residuos.

Durante las fiestas se distribuyeron más de un centenar de contenedores en entidades, barracas, colegios, racós y en la Barraca Municipal. También se incrementó la frecuencia de recogida de los contenedores de fracción resto en la zona centro.

Además, en los lugares donde se esperaba una mayor concentración de personas se instalaron papeleras de cartón destinadas a papel y cartón, envases y resto, como refuerzo de las papeleras habituales.

Al final, las 300 toneladas recogidas son también una forma de medir la dimensión de unas fiestas que durante estos días han llevado a miles de personas a las calles.

Detrás de cada plaza limpia al amanecer, de cada calle preparada para un nuevo desfile y de cada espacio recuperado después de una noche de fiesta, hay muchas horas de trabajo que normalmente pasan desapercibidas.

Y quizá este sea uno de esos casos en los que la mejor señal de que el trabajo se ha hecho bien es precisamente que apenas nos demos cuenta de que ha estado ahí.

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