¿Puede alguien provocar una ocupación para después cobrar por solucionarla?

¿Y si alguien estuviera provocando una ocupación para después cobrar por solucionarla?

Hay historias que llegan como un comentario, un rumor o una conversación entre amigos y que, de repente, te hacen pensar: «¿Y si esto fuera verdad?».

Eso es precisamente lo que me ha ocurrido con una cuestión relacionada con las viviendas ocupadas y las empresas que se dedican a conseguir que sus ocupantes las abandonen.

Quiero dejarlo claro desde el principio: no estoy acusando a ninguna empresa ni afirmando que esto esté ocurriendo. No tenemos pruebas para hacerlo.

Pero sí creo que la pregunta merece ser planteada. ¿Puede existir un negocio detrás del problema?

La idea que me han trasladado es bastante sencilla de explicar.

Imaginemos una vivienda que lleva tiempo vacía. Puede ser de un banco, de un fondo de inversión o de un particular que, por diferentes circunstancias, no vive allí.

Alguien sabe que está vacía y facilita esa información a personas que buscan un lugar donde entrar.

La vivienda termina ocupada.

El propietario descubre lo ocurrido y se encuentra con un problema que quiere solucionar cuanto antes.

Entonces busca una empresa especializada en desocupaciones.

La empresa cobra al propietario por recuperar la vivienda y comienza a negociar con quienes están dentro.

En algunos casos, esas negociaciones pueden incluir una cantidad de dinero para que los ocupantes se marchen.

Hasta aquí, cada una de esas cosas puede tener una explicación legal.

Pero aparece una pregunta incómoda.

¿Y si la misma persona o grupo que facilitó inicialmente la vivienda tuviera algún tipo de relación con quienes después intervienen para conseguir la desocupación?

Si eso ocurriera de forma organizada, el negocio sería redondo.

Primero se crea el problema.

Después se cobra por solucionarlo.

Una vivienda, dos negocios

La sospecha que me han contado podría resumirse de una manera muy sencilla:

«Te ayudo a encontrar un piso que se pueda ocupar y después te ayudo a salir de él».

Es decir, alguien podría ganar dinero primero facilitando la ocupación y después participando, directa o indirectamente, en la negociación para recuperar la vivienda.

¿Está ocurriendo? No lo sabemos. ¿Es una posibilidad que debería investigarse? La pregunta más sencilla es quién dio la direcciónHay algo que me parece especialmente interesante.

Cuando alguien ocupa una vivienda vacía, ¿cómo sabe que esa vivienda está vacía?

¿La ha localizado por casualidad?

¿Se lo ha dicho un conocido?

¿Alguien le ha proporcionado la dirección?

¿Existe algún tipo de organización que se dedica a localizar viviendas vacías y poner esa información en manos de otras personas?

 ¿Ha podido ser una empresa de desocupación?

Y después viene otra pregunta.

Cuando el propietario necesita recuperar su casa, ¿cómo encuentra a la empresa que va a encargarse de la desocupación?

Quizá no haya ninguna relación entre una cosa y otra.

Pero si alguna vez aparecieran pruebas de que sí existe una conexión, estaríamos ante una historia muy diferente.

Y está el asunto del dinero. También habría que mirar el dinero.

Si el propietario paga, por ejemplo, varios miles de euros por recuperar su vivienda y una parte de ese dinero acaba utilizándose para convencer al ocupante de que se marche, ¿cómo se realiza esa operación?

¿Quién entrega el dinero?

¿Quién lo recibe?

¿Existe un contrato?

¿Hay una factura?

¿Se sabe cuánto cobra la empresa?

¿Se sabe cuánto recibe el ocupante?

Y una pregunta todavía más importante:

¿Quién puso inicialmente en contacto a los ocupantes con esa vivienda?

Porque quizá ahí esté la respuesta a todo.

Hay propietarios que necesitan ayuda para recuperar una vivienda y recurren a profesionales que negocian con los ocupantes para intentar solucionar el problema.

Eso, por sí solo, no demuestra absolutamente nada.

Por eso sería injusto meter a todas las empresas en el mismo saco.

Lo que planteamos es otra cosa: si pudiera existir alguna empresa o alguna persona que cruzara esa línea y participara también en la generación del problema que después cobra por solucionar.

¿Podrían existir personas que actuaran tanto en la ocupación como en la posterior recuperación de las viviendas?

También se ha planteado en diferentes ocasiones la posible existencia de grupos organizados detrás de determinadas ocupaciones de viviendas y de prácticas destinadas a obtener beneficios económicos

Y también sabemos que existe un negocio alrededor de la recuperación de viviendas ocupadas.

Por eso la pregunta que planteamos es muy concreta:

¿Podrían existir personas que trabajen en los dos lados del problema?

Porque si alguien crea el problema para después cobrar por solucionarlo… Entonces ya no estaríamos hablando simplemente de ocupación. Estaríamos hablando de algo mucho más serio. Imaginemos que alguien facilita deliberadamente una vivienda para que sea ocupada y después participa en el negocio para conseguir que esa misma vivienda sea desalojada.

Eso significaría que una misma situación podría generar dinero dos veces. Primero con la ocupación. Después con la desocupación. Y si además existiera un reparto de dinero entre quienes participan en ambos lados, la cuestión sería todavía más grave.

Pero para afirmarlo hacen falta pruebas.

Y esas pruebas, si existen, deberían estar en algún sitio: contratos, transferencias, mensajes, testimonios, denuncias, investigaciones policiales o procedimientos judiciales.

¿Y si algunas personas estuvieran facilitando la ocupación de determinadas viviendas para después ganar dinero ayudando a solucionar esa misma ocupación?

Porque al final, detrás de cualquier vivienda ocupada hay personas.

Un propietario que quiere recuperar su casa.

Una persona o una familia que está dentro.

Y, alrededor de ellos, un negocio que mueve dinero.

Y cuando hay dinero y un posible conflicto de intereses, hacer preguntas nunca está de más.

 

 

 

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Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas / AFPRESS

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