Asfaltado en calles clave y caminos rurales con una inversión de 2,1 millones de euros

Plan de asfaltado en Elche

El Ayuntamiento de Elche ha dado un nuevo paso dentro del Plan de Asfaltado municipal, una actuación que moviliza 2,1 millones de euros para renovar la red viaria tanto del casco urbano como de las pedanías, con el objetivo de mejorar la seguridad, la circulación y el firme en algunos de los puntos más castigados por el tráfico.

Este jueves, el alcalde Pablo Ruz, acompañado por el concejal de Pedanías Pedro José Sáez y el edil de Servicios Públicos Claudio Guilabert, ha visitado los trabajos que se estaban ejecutando en la calle Vicente Blasco Ibáñez, una de las vías más transitadas de la ciudad y una arteria clave para la movilidad urbana. Según ha explicado el propio alcalde, esta actuación forma parte de una planificación más amplia que busca intervenir allí donde el asfalto presenta un mayor desgaste por el paso constante de vehículos, el estacionamiento o la incidencia del tráfico regulado por semáforos.

La inversión se divide entre 1,5 millones de euros para pedanías y cerca de 600.000 euros para el casco urbano, una distribución que, según el equipo de gobierno, pretende atender de forma equilibrada tanto las necesidades de la ciudad como las de los núcleos rurales del término municipal. No es un detalle menor en un municipio tan extenso como Elche, donde el mantenimiento viario exige actuar tanto en grandes avenidas urbanas como en caminos de uso diario para vecinos, agricultores y residentes de las pedanías.

Uno de los puntos donde hoy se ha puesto el foco ha sido precisamente Vicente Blasco Ibáñez, donde el alcalde ha confirmado que los trabajos quedarán finalizados este mismo jueves. Eso permitirá que desde esta misma noche la circulación pueda recuperarse con normalidad, después de unos días de molestias inevitables para el tráfico y para quienes viven o trabajan en la zona. Ruz ha querido agradecer expresamente la paciencia de los vecinos, consciente de que actuar sobre una avenida de estas características nunca pasa desapercibido.

Pero este plan no se queda en un solo punto. Dentro de las actuaciones previstas en el casco urbano, el Ayuntamiento ha anunciado intervenciones en calles como Eduardo Ferrández García, el entorno de Puertas Coloradas, la conexión entre Vicente Blasco Ibáñez y Blas Valero, Maestro Serrano y varios puntos de barrios y zonas como Carrús, Altabix o Torres Quevedo. Son espacios donde el desgaste del firme se ha ido acumulando con el tiempo y donde, en muchos casos, el mal estado del pavimento afecta no solo a la comodidad de la conducción, sino también a la seguridad vial.

Las obras siguen una secuencia técnica bastante clara: fresado del firme deteriorado, bacheo previo en las zonas más dañadas, extendido de una nueva capa de asfalto y, finalmente, reposición de la señalización horizontal. Es decir, no se trata solo de “echar asfalto”, sino de rehacer correctamente la superficie para que la actuación tenga recorrido y responda a una necesidad real de mantenimiento urbano.

En el caso de las pedanías, el concejal Pedro José Sáez ha recordado que ya se ha actuado en varios caminos del término municipal, entre ellos Vessants de Platero, Camino del Ocho, Camino del Purgatori, Casas Juntas, Camino Viejo de Santa Pola o Camino de La Rápida. A estas actuaciones ya ejecutadas se sumarán nuevos proyectos que, según ha señalado, se encuentran en fase de planificación. La idea es seguir reforzando una red de caminos que resulta esencial para la conectividad diaria de muchas familias y para la actividad agrícola y de servicios en el Camp d’Elx.

Por su parte, Claudio Guilabert ha insistido en que estas intervenciones responden a un plan estratégico de mantenimiento, diseñado para priorizar los puntos donde el tráfico genera más deterioro y más problemas de seguridad. Además, ha avanzado una medida importante pensada para alargar la vida útil de las obras: limitar la apertura posterior de la vía por parte de empresas suministradoras, salvo en situaciones de urgencia. En el caso concreto de esta avenida, ha señalado que no podrá abrirse durante cuatro años, precisamente para evitar que una actuación recién terminada pierda eficacia a los pocos meses por nuevas zanjas o intervenciones sobre el firme.

Más allá de las cifras, este tipo de actuaciones suelen tener un impacto directo en algo muy cotidiano: cómo se circula, cómo se aparca, cómo se cruza una calle o cuánto se deteriora un vehículo por el mal estado del pavimento. Por eso, aunque muchas veces pasan más desapercibidas que otras grandes obras, forman parte de esa “ciudad que se cuida” y que necesita mantenimiento constante para funcionar mejor.

El Plan de Asfaltado de Elche continuará en las próximas semanas en distintos puntos del municipio y se irá ejecutando por fases, una fórmula con la que el Ayuntamiento pretende reducir al máximo las afecciones al tráfico y a la vida diaria de los vecinos. Porque arreglar una ciudad también pasa, muchas veces, por algo tan básico —y tan importante— como que sus calles estén en condiciones.

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