Cuando la publicidad dice que un programa es el más visto de España conviene mirar la letra pequeña

‘El Hormiguero’, las cifras de audiencia y una forma de hacer publicidad que puede confundir al espectador sin necesidad de inventarse los números

Hay anuncios que, de tanto escucharlos, terminamos aceptando casi sin pensar. Uno de ellos es ese que vemos en Antena 3 y que presenta El Hormiguero como el programa de televisión más visto de España.

Y a mí, sinceramente, hay algo en esa afirmación que no termina de convencerme.

No porque crea que El Hormiguero tenga poca audiencia, ni porque pretenda quitarle mérito a Pablo Motos y a su equipo. Al contrario. Mantener durante tantos años un programa diario con millones de espectadores tiene un mérito indiscutible. Lo que me cuesta aceptar, tal como se presenta en esos anuncios, es que ser uno de los grandes éxitos de la televisión signifique necesariamente ser el programa más visto de todos.

Por eso he querido mirar los datos con calma. Y lo que he encontrado merece una reflexión.

Los números son buenos, pero hay que saber qué nos están contando

Atresmedia cerró 2025 anunciando que El Hormiguero había sido, por undécimo año consecutivo, el programa más visto de la televisión. Según los datos difundidos por la propia compañía, el espacio terminó el año con una cuota media de pantalla del 15,2 % y más de 1,9 millones de espectadores de media por emisión.

Además, la cadena destacó que más de 32 millones de personas habían visto el programa en algún momento del año y que cada emisión reunía una media de 4,3 millones de espectadores únicos.

Son cifras importantes. No hay ninguna necesidad de discutirlas para reconocer que el programa tiene una audiencia enorme.

Pero conviene detenerse un momento en esos datos, porque no significan exactamente lo mismo.

Tener 1,9 millones de espectadores de media no quiere decir que esa cantidad de personas vea el programa entero. Y alcanzar 4,3 millones de espectadores únicos significa que muchas personas pasan por el espacio en algún momento de la emisión, aunque no todas lo vean durante el mismo tiempo.

Tampoco significa que el programa reúna a más espectadores que cualquier otro espacio televisivo en cualquier circunstancia.

Ahí es donde empieza mi duda.

Cuando aparecen otros programas, la afirmación necesita matices

El análisis anual de audiencia de 2025 elaborado por Barlovento Comunicación, a partir de datos de Kantar, permite comprobarlo con ejemplos concretos.

La emisión de La Revuelta con Rosalía, emitida en noviembre, alcanzó 2.706.000 espectadores de media y un 20,4 % de cuota de pantalla. La entrega de El Hormiguero con Mariano Rajoy que aparece en esa clasificación registró 2.482.000 espectadores y un 18,7 % de cuota.

Y si ampliamos la comparación a acontecimientos televisivos especiales, la diferencia es todavía mayor. Las votaciones de Eurovisión de mayo de 2025 reunieron a 6.315.000 espectadores, con una cuota del 59,7 %.

No estamos hablando de estimaciones ni de impresiones personales, sino de cifras publicadas en el balance anual de audiencia.

Es cierto que una gala especial no puede compararse sin más con un programa diario. Tampoco sería justo utilizar una única emisión extraordinaria para negar el éxito de un formato que se emite de lunes a jueves durante buena parte del año.

Pero precisamente por eso debemos ser cuidadosos con las palabras. Una cosa es liderar una clasificación anual de programas de entretenimiento y otra muy distinta es afirmar, sin más explicaciones, que se es el programa más visto de toda la televisión española.

La palabra que cambia el significado de todo

Aquí está, a mi juicio, el verdadero asunto.

Si Antena 3 dice que El Hormiguero es el programa de entretenimiento con mayor audiencia media anual, está haciendo una afirmación concreta que puede comprobarse con una metodología determinada.

Si dice que es el programa más visto de la televisión, el espectador puede entender algo bastante más amplio: que ningún otro programa, sea diario o especial, informativo o de entretenimiento, consigue reunir a más personas.

Y los datos demuestran que eso no es cierto si hablamos de emisiones individuales.

La propia Atresmedia también destaca el éxito de Pasapalabra, Tu cara me suena y La ruleta de la suerte, que figuran entre los formatos más vistos del año. Cada uno tiene sus horarios, su público y sus propios indicadores de audiencia.

Por tanto, no se trata de negar el liderazgo de El Hormiguero en su categoría. Se trata de preguntarse si el mensaje publicitario explica suficientemente qué está comparando.

La publicidad está hecha para llamar nuestra atención, eso lo sabemos todos. El problema aparece cuando una frase diseñada para promocionar un programa termina pareciendo una verdad absoluta.

No es lo mismo mentir que contar una verdad a medias

No afirmaría que Antena 3 se inventa las cifras. No hay motivos para hacerlo. Los datos que difunde proceden de las mediciones de audiencia utilizadas por el sector televisivo y pueden contrastarse con los informes anuales.

Mi crítica va por otro camino.

Creo que un eslogan puede apoyarse en datos reales y, aun así, transmitir una impresión incompleta si no aclara el periodo, la categoría y el criterio de comparación.

Y eso ocurre en muchos ámbitos, no solamente en televisión. Estamos acostumbrados a escuchar que un producto es el mejor, que una empresa es líder o que un servicio es el más elegido. A veces esas afirmaciones se apoyan en estudios serios, pero la pregunta siempre debería ser la misma: ¿el mejor según quién?, ¿líder en qué?, ¿el más elegido durante cuánto tiempo y entre quiénes?

En el caso de El Hormiguero, los datos permiten reconocer un éxito extraordinario. Lo que no permiten es convertir ese liderazgo en una afirmación universal que sirva para cualquier comparación.

Al final, los espectadores también tenemos derecho a preguntar

No tengo nada en contra de El Hormiguero. Tampoco necesito que gane otro programa para reconocer el trabajo que hay detrás de un formato que lleva tantos años en antena y que consigue atraer a invitados conocidos y mantener el interés de millones de personas.

Pero una cosa es admirar el éxito de un programa y otra aceptar sin matices todo lo que dice su publicidad.

A mí me gustaría que los anuncios fueran un poco más precisos. Bastaría con decir que El Hormiguero fue el programa de entretenimiento con mayor audiencia media anual, si ese es el criterio que respalda la clasificación. La afirmación seguiría teniendo fuerza y sería mucho más clara.

Porque no hace falta exagerar un éxito cuando los números ya hablan por sí solos.

Y esa es, en definitiva, la reflexión que quería compartir este domingo. Cuando volvamos a escuchar que un programa es el más visto de España, no estaría de más preguntarnos qué significa exactamente esa frase y qué datos hay detrás.

A veces, la diferencia entre una buena campaña publicitaria y una información realmente clara está en unas pocas palabras.

Y esas palabras importan.

 

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Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS



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