La noche del 24 de junio volvió a convertir las calles del Raval en el epicentro de la emoción, el fuego y la tradición con la celebración de la esperada Cremà de las Hogueras de San Juan. Como ocurre cada año, cientos de vecinos, festeros y visitantes se reunieron para presenciar el acto que pone el punto final a meses de trabajo, convivencia y esfuerzo compartido alrededor de unas fiestas profundamente arraigadas en el barrio.
La Hoguera del Raval 2026, dedicada a la designación de Elche como Capital Mediterránea del Deporte, desapareció entre las llamas en medio de los aplausos del público y de decenas de cámaras de móvil que quisieron inmortalizar los últimos instantes de un monumento que durante varios días se convirtió en uno de los grandes protagonistas de las celebraciones de San Juan.
La obra, creada por el artista José Manuel García Esquiva, rindió homenaje al deporte desde una perspectiva amplia y cercana, destacando valores como el esfuerzo, la constancia, el compañerismo, el trabajo en equipo y la capacidad de superación. Pero además, el monumento quiso lanzar un mensaje especialmente significativo relacionado con la inclusión y la igualdad de oportunidades en el ámbito deportivo, un mensaje que seguirá vivo más allá de la desaparición física de la hoguera.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó antes del inicio de la Cremà, con la retirada de las figuras elegidas para escapar del fuego. En la hoguera infantil, el ninot indultado fue el simpático elefante que había conquistado el cariño de los más pequeños y que ya forma parte del recuerdo de estas fiestas.
En el caso de la hoguera mayor, el indulto recayó sobre la figura del deportista en silla de ruedas, una de las imágenes más representativas y simbólicas del monumento de este año. La elección refuerza el mensaje de inclusión que ha presidido toda la temática de la hoguera y reconoce el esfuerzo y la dedicación de quienes encuentran en el deporte una herramienta de integración, crecimiento personal y superación.
Durante el acto se anunció además que esta figura será cedida al futuro Pabellón Inclusivo Sara Marín y María Díez, donde continuará transmitiendo los valores que inspiraron la edición de 2026 y mantendrá vivo el legado social y deportivo de esta hoguera.
Con los ninots ya a salvo, llegó el momento más esperado por el público. La pólvora dio paso al fuego y, poco a poco, las llamas fueron consumiendo escenas, personajes y mensajes que durante días habían formado parte del paisaje festivo del Raval. Los efectivos del servicio de bomberos acompañaron en todo momento el desarrollo de la Cremà y realizaron las labores necesarias para garantizar la seguridad y controlar la evolución del incendio.
La imagen del monumento ardiendo iluminó la noche del barrio mientras vecinos y visitantes seguían cada instante con emoción y nostalgia. Una despedida tan espectacular como simbólica que volvió a demostrar la capacidad de las Hogueras de San Juan para reunir a distintas generaciones alrededor de una tradición centenaria profundamente vinculada a la identidad festiva ilicitana.
Sin embargo, la noche todavía reservaba uno de sus momentos más esperados y populares.
Una vez finalizadas las labores de extinción y controlado el fuego, comenzó la tradicional Banyà, una cita imprescindible de las fiestas del Raval y uno de los actos más esperados por pequeños y mayores. Los bomberos dirigieron sus mangueras hacia los asistentes, que recibieron el agua entre risas, aplausos y gritos de alegría en una noche especialmente calurosa marcada por las altas temperaturas propias del inicio del verano.
Tal y como reflejaron las imágenes de la jornada, la fiesta fue compartida por todos. La Reina y las Damas de las Fiestas participaron activamente en la Banyà, convirtiéndose durante unos minutos en protagonistas de uno de los momentos más divertidos y refrescantes de la celebración. Tampoco faltaron la concejala de Fiestas y el alcalde de Elche, que se sumaron a una tradición que cada año pone el broche final a las celebraciones de San Juan en el barrio del Raval.
Fuego y agua volvieron así a encontrarse en una noche cargada de simbolismo y emoción de principio a fin.
La hoguera desapareció entre las llamas, pero no lo hizo el mensaje que quiso transmitir. Permanecerán los valores del deporte, la inclusión y la superación personal que inspiraron el monumento y también los dos ninots indultados, convertidos ya en parte de la memoria colectiva de las Hogueras del Raval 2026 y del legado de una edición que quiso recordar que el deporte es también una herramienta de convivencia, integración y cohesión social en Elche.
Paco Ciclón / Testigo de nuestras historias cotidianas/ AFPRESS
Video.: Alberto Carrillo
