Ekin Kurticor, especializada en el estudio de las infraestructuras hidráulicas y las relaciones socioecológicas, ha recorrido el sistema tradicional de riego ilicitano y ha conocido sus documentos históricos, sus partidores y el Pantano. La visita ha despertado su interés por profundizar en un patrimonio que sigue siendo fundamental para comprender la historia del Palmeral.
Hay lugares que forman parte de la vida cotidiana de una ciudad y que, precisamente por eso, a veces no somos plenamente conscientes de todo lo que esconden. La Acequia Mayor del Pantano es uno de ellos. Su recorrido, sus canales y sus mecanismos de reparto del agua cuentan una historia de siglos sobre cómo los ilicitanos aprendieron a aprovechar un recurso tan escaso como necesario.
Esa historia ha despertado ahora el interés de una investigadora de la Universidad de Cambridge. La antropóloga Ekin Kurticor ha visitado Elche para conocer de primera mano el funcionamiento de la Acequia Mayor, acercarse a su documentación histórica y valorar la posibilidad de desarrollar en el futuro una investigación sobre este sistema de riego tradicional.
Su visita, realizada en septiembre, ha supuesto una primera toma de contacto con una infraestructura que va mucho más allá de la ingeniería hidráulica. Porque detrás de cada canal, cada partidor y cada turno de riego hay también una forma de organizar el territorio, administrar el agua y relacionarse con el entorno.
Un sistema de riego que despierta interés más allá de Elche
Kurticor está especializada en el estudio de las infraestructuras hidráulicas y las relaciones socioecológicas, un campo que permite analizar cómo las sociedades construyen y mantienen sistemas vinculados al agua y cómo estos condicionan la vida de las comunidades.
Sus investigaciones se han centrado principalmente en Turquía, su país de origen. Su interés por conocer otros sistemas hidráulicos la ha llevado a acercarse a distintos ejemplos del territorio español, especialmente en las provincias de Alicante y Valencia.
El contacto con la Acequia Mayor partió de la propia investigadora, que se dirigió a la entidad para conocer su historia y su funcionamiento. Durante la visita mantuvo un encuentro con su presidente, Paco Pico, en las oficinas de la comunidad de propietarios.
Allí pudo aproximarse a la evolución histórica de la acequia, conocer documentación antigua y consultar libros relacionados con la gestión del agua. También recorrió distintos puntos de la infraestructura, incluidos sus partidores y el entorno del Pantano.
La visita le permitió comprobar sobre el terreno cómo se articula un sistema tradicional cuyo valor no reside únicamente en su antigüedad, sino también en las reglas y los conocimientos que han permitido mantenerlo a lo largo del tiempo.
La historia del agua también explica la historia del Palmeral
Para entender la importancia de la Acequia Mayor hay que mirar al pasado. El desarrollo del regadío fue decisivo para la transformación del territorio ilicitano y para la configuración del paisaje agrícola asociado al Palmeral.
La red hidráulica tradicional se desarrolló durante la época andalusí y permitió distribuir el agua del río Vinalopó hacia los terrenos agrícolas mediante una acequia principal, canales secundarios y partidores que dividían el caudal.
Con la conquista cristiana del siglo XIII, parte de esa organización se mantuvo y adaptó a las nuevas estructuras de poder. La gestión del agua fue adquiriendo normas, registros y mecanismos de distribución que han dejado una importante huella documental.
El sistema no solo hizo posible cultivar en un territorio con recursos hídricos limitados. También generó formas de organización social y económica ligadas a los derechos de riego, los turnos y el mantenimiento de las infraestructuras.
La documentación conservada resulta especialmente valiosa para conocer esa evolución. El Ayuntamiento de Elche recoge en su información sobre el regadío histórico la importancia de la acequia principal, los partidores y los libros de aguas para comprender cómo se organizaba el aprovechamiento de los recursos hídricos.
El archivo histórico de la Comunidad de Propietarios de las Aguas de la Acequia Mayor del Pantano conserva, además, documentos que permiten estudiar esa gestión a lo largo de varios siglos. Parte de ese fondo fue cedido al Archivo Histórico Municipal en 2006.
Una posible investigación que todavía está por definir
La visita de Kurticor no significa que exista ya un proyecto de investigación aprobado. Por ahora, se trata de una primera aproximación destinada a conocer el sistema y valorar si puede convertirse en objeto de un trabajo académico futuro.
Durante el recorrido, la investigadora tomó notas y mostró interés por ampliar la información disponible. Según la información facilitada sobre el encuentro, la intención es mantener el contacto con la comunidad de propietarios para facilitar nuevas consultas y permitir que pueda profundizar en los aspectos que considere relevantes.
Ese primer acercamiento abre una posibilidad interesante para el patrimonio ilicitano. La mirada de una investigadora especializada en infraestructuras hidráulicas puede contribuir a estudiar la Acequia Mayor desde una perspectiva comparada, relacionando su funcionamiento con otros sistemas de gestión del agua.
Sin embargo, habrá que esperar para saber si ese interés inicial se concreta en una investigación formal, cuáles serían sus objetivos y qué aspectos de la acequia centrarían el trabajo.
Un patrimonio que merece ser conocido y conservado
La Acequia Mayor no es solamente un recuerdo de la agricultura de otros tiempos. Su historia ayuda a explicar cómo una sociedad aprendió a desenvolverse en un territorio condicionado por la escasez de agua y cómo esa adaptación terminó dando forma a una parte esencial de la identidad de Elche.
Su relación con el Palmeral, la documentación histórica y los mecanismos tradicionales de distribución hacen de esta infraestructura un elemento de interés patrimonial, cultural y ambiental.
En noviembre de 2025, el Ayuntamiento y la Comunidad de Propietarios de la Acequia Mayor firmaron un convenio destinado a favorecer su mantenimiento, conservación y puesta en valor. El acuerdo contemplaba una aportación municipal anual de 70.000 euros para el ejercicio 2025, con posibilidad de prórroga en los términos establecidos.
Que una investigadora de Cambridge se interese por conocer este sistema constituye una oportunidad para recordar que el patrimonio local puede suscitar preguntas que van mucho más allá de nuestras fronteras. No porque su importancia dependa de que alguien de fuera venga a descubrirla, sino porque cada nueva mirada puede ayudar a comprender mejor lo que tenemos.
La posible investigación de Kurticor está todavía en una fase inicial. Pero su visita deja una idea que merece la pena destacar: la Acequia Mayor guarda mucho más que agua e historia. Conserva la memoria de cómo una comunidad aprendió a vivir con los límites de su territorio y a organizarse para aprovechar hasta la última posibilidad de un recurso imprescindible.
