La historia del actual Museo Paleontológico de Elche comenzó mucho antes de consolidarse como uno de los espacios divulgativos y científicos más reconocidos de la ciudad. Detrás del nacimiento del MUPE hubo un grupo de aficionados y amantes de la paleontología que, con esfuerzo y constancia, lograron convertir una iniciativa ciudadana en el germen del museo que hoy conserva y divulga parte del patrimonio fósil de la provincia de Alicante.
Este viernes 15 de mayo se cumplen 30 años desde que el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana publicó el reconocimiento del Grupo Cultural Paleontológico de Elche como colección museográfica permanente. Aquella declaración oficial, publicada en 1996, supuso un paso decisivo para el futuro nacimiento del MUPE, ya que la colección privada del grupo pasó a convertirse en una pieza fundamental de los actuales fondos museísticos.
Los orígenes de esta historia se remontan a comienzos de la década de los ochenta, cuando Juan Carlos Navarro y José Manuel Marín, impulsados por su interés por la paleontología y la conservación del patrimonio natural, crearon la Sociedad Ilicitana de Paleontología. Aquella primera experiencia sirvió como referencia para que años después varios aficionados decidieran dar forma a una asociación cultural estable dedicada a la divulgación y estudio de los fósiles y minerales.
Sería ya en los años noventa cuando nació oficialmente el Grupo Cultural Paleontológico de Elche. Entre sus socios fundadores figuraban Simeón Peiró, José Manuel Marín, Antonio Molina y Carlos Sillero, nombres estrechamente vinculados a los primeros pasos de la paleontología divulgativa en la ciudad.
Desde el inicio, el colectivo desarrolló una intensa actividad cultural y educativa. Entre sus primeras iniciativas destacaron la redacción de estatutos, el diseño de una identidad propia, la puesta en marcha de la revista especializada Cidaris, la organización de excursiones y actividades divulgativas, así como la creación de una sección juvenil destinada a acercar el patrimonio paleontológico ilicitano a niños y jóvenes.
Uno de los momentos clave llegó en 1992, cuando el Ayuntamiento de Elche cedió al grupo un pequeño local situado en la avenida de las Cortes Valencianas. Aquel espacio se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para aficionados, investigadores y curiosos, además de servir como lugar expositivo para mostrar parte de las colecciones fósiles reunidas por la asociación.
Fue precisamente allí donde empezó a tomar forma la idea de crear un museo paleontológico en Elche. La donación de colecciones particulares por parte de socios y colaboradores permitió ampliar notablemente los fondos disponibles y facilitó que, en 1996, la Generalitat Valenciana reconociera oficialmente la colección museográfica permanente del grupo.
Tres décadas después, aquella colección inicial continúa formando parte del patrimonio del MUPE. Los fósiles y minerales conservados siguen estando a disposición de investigadores y visitantes, contribuyendo tanto a la investigación científica como a la divulgación de la riqueza paleontológica de Elche y de toda la provincia de Alicante.
La efeméride pone en valor el trabajo altruista y constante de quienes, desde una iniciativa ciudadana y cultural, lograron sentar las bases de un museo que hoy es referencia para numerosos escolares, investigadores y amantes de la paleontología.