Las aparadoras serán las protagonistas del pregón de las fiestas de San Crispín

Lidia Segura y María José Castro, trabajadoras de Pikolinos, darán inicio a las celebraciones en honor al patrón de los zapateros. El programa incluye la ofrenda floral en Carrús y la tradicional romería del 25 de octubre.

Las aparadoras forman parte de la historia del calzado ilicitano. Su trabajo, muchas veces desarrollado lejos de los focos, ha sido fundamental para una industria que forma parte de la identidad de la ciudad. Este año, las fiestas de San Crispín quieren reconocer esa trayectoria y dar protagonismo a dos mujeres que conocen el oficio de primera mano.

Lidia Segura y María José Castro, ambas aparadoras en la empresa de calzado Pikolinos, serán las encargadas de pronunciar el pregón de las fiestas en honor a San Crispín, patrón de los zapateros. La elección de las dos trabajadoras pone en primer plano una profesión estrechamente vinculada a la historia económica y social de Elche.

La presentación de las pregoneras tuvo lugar el martes 13 de octubre en el salón de plenos del Ayuntamiento, donde también se dio a conocer el cartel anunciador de las celebraciones.

La autora de la imagen de este año es Cristina Vázquez, alumna de sexto de Primaria del Colegio Nuestra Señora del Carmen. Su trabajo ilustrará unas fiestas que mantienen su vínculo con la tradición zapatera y con el barrio de Carrús.

Un calendario marcado por las tradiciones

Las actividades comenzarán el lunes 19 de octubre con la lectura del pregón en el Centro de Congresos. Será el punto de partida de varios días de celebraciones que tendrán uno de sus momentos destacados el sábado 24, con la ofrenda floral por el barrio de Carrús.

El domingo 25 de octubre llegará el día grande de San Crispín. La jornada contempla la romería desde la parroquia de Madre de Dios hasta la ermita, el reparto de chinchetas y la celebración de la fiesta del porrate, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan.

Con el homenaje a Lidia Segura y María José Castro, las fiestas de este año ponen el acento en las mujeres que han dedicado su vida al trabajo del calzado. Una manera de reconocer un oficio ligado a numerosas familias ilicitanas y de mantener viva la memoria de una actividad que ha contribuido a definir la identidad de la ciudad.

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